Réquiem por la aviación nacional
Una de las industrias que ha proporcionado progreso y beneficios a todos aquellos que directamente o indirectamente han participado en su desarrollo ha sido la aviación nacional, la cual está herida de muerte por los constantes desaciertos en su administración por parte del ente regente de esta industria: la Dirección de Aeronáutica Civil, hoy Autoridad de la Aviación. Hemos notado con preocupación cómo se está manejando esta institución y, sobre todo, la actitud indiferente de sus directores, quienes no parecen tener el interés o la capacidad para hacer respetar y desarrollar las reglamentaciones que en materia de aviación deben ser ejecutadas con cordura y responsabilidad.
Esta enfermiza actitud ha provocado que las compañías de aviación de capital panameño estén pasando por una crisis profunda que puede finalizar con el cierre de las mismas, provocando con éste, el aumento del desempleo y la desesperanza nacional. Esta situación ha sido tal, que las compañías se han visto en la necesidad de aumentar el costo del pasaje, ya que no podían continuar absorviendo las pérdidas y el alto costo del combustible, así como los excesivos impuesto que pagan.
Por otra parte, el acoso de varios funcionarios de aeronáutica que presionan a todos aquellos que no son complacientes con sus actitudes negativas o, simplemente, por ser criticados por la forma en que realizan los distintos trámites. Pero la situación no finaliza allí, sino que la actual dirección de aeronáutica ha sido señalada por escándalos y denuncias en diferentes medios de comunicación, como es el caso del actual director; quien, según algunos medios, fue hospitalizado por una depresión psiquiátrica, lo que puede ser causal para que no continúe en su oficio de piloto o en sus cuatro puestos que ocupa con remuneraciones diferentes. Por otra parte, también se señaló al actual director de seguridad aérea y representante de la OACI en Panamá, quien tiene dos salarios que gana en el mismo tiempo de trabajo, lo que es prohibido taxativamente por la Constitución. Además, su idoneidad en el puesto que ocupa ha sido criticada por los múltiples errores y excesos que ha cometido en el cumplimiento de su deber y, sobre todo, por los múltiples incidentes y accidentes que se han dado, poniendo en peligro la vida de personas, y lo que es más grave, permitir el uso de aviones reconstruidos de aparatos militares a civiles, como es el caso de dos aviones "Convair", los cuales están son usados para la aviación civil, lo que contraviene todo reglamento y mandato de las Organizaciones de Aviación Internacional.
Otro de los errores y falacias que esgrimieron estos señores, fue la tesis absurda de que al momento de aprobar una ley que rigiera la aviación nacional -"ley ésta, plagada de errores y abusos"- nuestro país iba a recuperar automáticamente la categoría uno, quedando demostrado que no ha sido así, pues ante todas las inspecciones que la OACI ha hecho en los aeropuertos nacionales hemos quedado tan mal parados, que si existiera la categoría tres ya nos la hubieran dado.
Estos hechos nos dejan un sabor amargo en la boca y la preocupación de cuál será el derrotero de esta industria que no sólo está para ganar dinero, sino que de lo que gana hace una real labor de solidaridad humana y social, ya que en los lugares más apartados, en donde sólo se llega por avionetas o helicópteros, muchas veces se hacen evacuaciones gratuitas a enfermos y personas que lo ameriten según su estado de gravedad o urgencia.
Por tal motivo hacemos un llamado a la conciencia de los gobernantes de turno para que tomen conciencia de qué es lo que está pasando, y a cuántos van a perjudicar si no se le pone un alto a las actitudes nefastas de personas inescrupulosas que sólo buscan vivir del cuento y ser parásitos eternos de la Dirección de Aeronáutica Civil, hoy Autoridad de la Aviación Civil Nacional.
(mabernal@sinfo.net)
Esta enfermiza actitud ha provocado que las compañías de aviación de capital panameño estén pasando por una crisis profunda que puede finalizar con el cierre de las mismas, provocando con éste, el aumento del desempleo y la desesperanza nacional. Esta situación ha sido tal, que las compañías se han visto en la necesidad de aumentar el costo del pasaje, ya que no podían continuar absorviendo las pérdidas y el alto costo del combustible, así como los excesivos impuesto que pagan.
Por otra parte, el acoso de varios funcionarios de aeronáutica que presionan a todos aquellos que no son complacientes con sus actitudes negativas o, simplemente, por ser criticados por la forma en que realizan los distintos trámites. Pero la situación no finaliza allí, sino que la actual dirección de aeronáutica ha sido señalada por escándalos y denuncias en diferentes medios de comunicación, como es el caso del actual director; quien, según algunos medios, fue hospitalizado por una depresión psiquiátrica, lo que puede ser causal para que no continúe en su oficio de piloto o en sus cuatro puestos que ocupa con remuneraciones diferentes. Por otra parte, también se señaló al actual director de seguridad aérea y representante de la OACI en Panamá, quien tiene dos salarios que gana en el mismo tiempo de trabajo, lo que es prohibido taxativamente por la Constitución. Además, su idoneidad en el puesto que ocupa ha sido criticada por los múltiples errores y excesos que ha cometido en el cumplimiento de su deber y, sobre todo, por los múltiples incidentes y accidentes que se han dado, poniendo en peligro la vida de personas, y lo que es más grave, permitir el uso de aviones reconstruidos de aparatos militares a civiles, como es el caso de dos aviones "Convair", los cuales están son usados para la aviación civil, lo que contraviene todo reglamento y mandato de las Organizaciones de Aviación Internacional.
Otro de los errores y falacias que esgrimieron estos señores, fue la tesis absurda de que al momento de aprobar una ley que rigiera la aviación nacional -"ley ésta, plagada de errores y abusos"- nuestro país iba a recuperar automáticamente la categoría uno, quedando demostrado que no ha sido así, pues ante todas las inspecciones que la OACI ha hecho en los aeropuertos nacionales hemos quedado tan mal parados, que si existiera la categoría tres ya nos la hubieran dado.
Estos hechos nos dejan un sabor amargo en la boca y la preocupación de cuál será el derrotero de esta industria que no sólo está para ganar dinero, sino que de lo que gana hace una real labor de solidaridad humana y social, ya que en los lugares más apartados, en donde sólo se llega por avionetas o helicópteros, muchas veces se hacen evacuaciones gratuitas a enfermos y personas que lo ameriten según su estado de gravedad o urgencia.
Por tal motivo hacemos un llamado a la conciencia de los gobernantes de turno para que tomen conciencia de qué es lo que está pasando, y a cuántos van a perjudicar si no se le pone un alto a las actitudes nefastas de personas inescrupulosas que sólo buscan vivir del cuento y ser parásitos eternos de la Dirección de Aeronáutica Civil, hoy Autoridad de la Aviación Civil Nacional.
(mabernal@sinfo.net)