Rescatemos el Teatro Balboa
"Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta", reza el refrán. El Teatro Balboa nos fue dado por Estados Unidos tras los Tratados Torrijos-Carter. Hoy, a pocos años de completar un siglo de gloriosa historia, languidece como monumento a nuestra proverbial desidia. Otrora fue corazón cultural de la ciudad de Balboa, de hecho la capital de la antigua Zona del Canal, centro de envidia por el despliegue de orden, limpieza, calles anchas, bien trazadas y en excelente estado. Y no sólo eso. Muy cercano al teatro, estaba el correo, una regia cafetería, una iglesia de arquitectura exquisita, un comisariato, una discoteca, un estadio bien dotado, una bolera, etc., todo situado a un par de kilómetros del Causeway, actual calzada de Amador, de una estación de ferrocarril, de una escuela secundaria, de una universidad, del puerto de Balboa y del Cerro Ancón.
Pocas veces se encuentra un sitio del mundo donde concurran tantas atracciones y sitios de esparcimiento. Entre todos, su teatro fue la estrella, factor de ese equilibrio mágico logrado por los mejores urbanistas norteamericanos de la época, por encargo del presidente Teodoro Roosevelt, quien quería hacer de Balboa un muestrario de lo mejor del estilo de vida de su país. Su nombre rendía homenaje a un conquistador y colonizador, venido de tierras lejanas, pionero y descubridor del primer paso interoceánico. Vasco Núñez de Balboa encarnaba al héroe local que ellos emularían.
A Rudy Rodríguez, la actriz venezolana que, hace pocos días, brindó en el Teatro Balboa una de sus magistrales interpretaciones, aquello debió parecerle una vergüenza. Los estragos de las filtraciones eran evidentes, los asientos desvencijados, la falta de limpieza y pintura. ¡Basta! Rescatemos de la ruina el Teatro de Balboa. Comencemos a llamarle así, en español, no con la mala traducción del inglés actual. Elaboremos y ejecutemos un plan de desarrollo de su entorno y explotemos el lugar turísticamente.
En cuanto a las aves migratorias, se incrementará la vigilancia epidemiológica entre instituciones estatales y organizaciones privadas.
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa de las aves, causada por cepas A del virus de la gripe. Puede transmitirse al hombre y causarle la muerte, tal y como ha ocurrido en Asia, en donde han fallecido unas 60 personas.
Pocas veces se encuentra un sitio del mundo donde concurran tantas atracciones y sitios de esparcimiento. Entre todos, su teatro fue la estrella, factor de ese equilibrio mágico logrado por los mejores urbanistas norteamericanos de la época, por encargo del presidente Teodoro Roosevelt, quien quería hacer de Balboa un muestrario de lo mejor del estilo de vida de su país. Su nombre rendía homenaje a un conquistador y colonizador, venido de tierras lejanas, pionero y descubridor del primer paso interoceánico. Vasco Núñez de Balboa encarnaba al héroe local que ellos emularían.
A Rudy Rodríguez, la actriz venezolana que, hace pocos días, brindó en el Teatro Balboa una de sus magistrales interpretaciones, aquello debió parecerle una vergüenza. Los estragos de las filtraciones eran evidentes, los asientos desvencijados, la falta de limpieza y pintura. ¡Basta! Rescatemos de la ruina el Teatro de Balboa. Comencemos a llamarle así, en español, no con la mala traducción del inglés actual. Elaboremos y ejecutemos un plan de desarrollo de su entorno y explotemos el lugar turísticamente.
En cuanto a las aves migratorias, se incrementará la vigilancia epidemiológica entre instituciones estatales y organizaciones privadas.
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa de las aves, causada por cepas A del virus de la gripe. Puede transmitirse al hombre y causarle la muerte, tal y como ha ocurrido en Asia, en donde han fallecido unas 60 personas.
Los síntomas en las aves van desde plumas erizadas o disminución en la producción de huevos, hasta la muerte el mismo día en que aparecen los síntomas.
En los humanos, éstos varían y son parecidos a los de la gripe común (fiebre, tos, dolores de garganta y musculares), hasta infección ocular, neumonía, dificultad respiratoria aguda y otras complicaciones graves.
De haber mortandad de aves, debe reportarla al MINSA o al MIDA.