Rescatemos nuestro nacionalismo
Hoy 9 de enero de 1998 se cumple un aniversario más de aquel hecho trascendental e histórico que marcó, a mi juicio, el inicio del fin del colonialismo norteamericano en suelo patrio. Un día como hoy, hace 34 años, un grupo de estudiantes provenientes del nido de águilas con gran sentido patriótico preocupados al no contemplar su bandera tricolor enarbolada junto a la norteamericana en la zona del canal, tal como se había dispuesto diplomáticamente entre Panamá y los Estados Unidos, se dirigieron a la dirección del Instituto Nacional a solicitar prestada la bandera panameña, con el fin de izarla junto a la norteamericana y hacer cumplir lo acordado entre ambos países.
Los institutores al tener el emblema patrio en sus manos, iniciaron su caminata hacia la escuela de Balboa donde ya habían sostenido una conversación con el director de ese plantel educativo, para que les concediera el permiso de realizar el acto de la izada de la bandera panameña. Al llegar los institutores a la escuela de Balboa se encontraron con los estudiantes de ese plantel quienes se oponían a tal acto; sin embargo, en conversaciones sostenidas con las autoridades de policía zoneíta, se logró que un grupo reducido de aguiluchos pudieran izar la bandera en forma pacífica. Pero para sorpresa del resto de los compañeros que no lograron acompañar a los comisionados a la izada de la bandera, observaron con impotencia como nuestra querida bandera era desgarrada y nuestros compatriotas eran agredidos y humillados. Dichos estudiantes milagrosamente lograron salir con vida de esa trampa de muerte, corriéndose en poco tiempo la voz por todo el territorio nacional de la infame actuación de unos renegados norteamericanos que se resistían a acatar las decisiones diplomáticas de sus autoridades. Lamentablemente esto trajo como consecuencia el enfrentamiento desigual de dos pueblos. Por un lado los civiles norteamericanos respaldados por policías y militares con armas de grueso calibre apuntando y disparando a mansalva a nuestro pueblo indefenso, y por el otro lado, un pueblo que sin el apoyo de la Policía Nacional y del gobierno que tardó en reaccionar, respondió con piedras defendiendo la dignidad nacional. Todo esto dio como resultado una gran cantidad de heridos y un saldo de 21 muertos, siendo el primero el estudiante Ascanio Arosemena.
Esta triste historia, pero de la cual debemos enorgullecernos es hoy olvidada por muchos panameños de todas las edades y clases sociales. Es preocupante escuchar cuando los reporteros preguntan a los estudiantes (secundaria y universitaria) y a la ciudadanía en general, sobre los acontecimientos del 9 de enero de 1964, lo que significa para Panamá, qué se logró con ello, y quiénes fueron sus mártires. Sólo se obtiene de ellos un vergonzoso "no sé". Es increíble ver que estas personas saben más de música e historia de otros países, que de la historia de Panamá. Es doloroso que nuestra juventud no conozca su historia, que no sepa siquiera las razones por las cuales se daba el día 9 de enero. Sin embargo este desconocimiento se le debe a la educación en Panamá que no está cumpliendo su papel. Es en las instituciones educativas donde se debe formar a la persona humana, para que se desarrolle integralmente en sociedad y parte de esa formación debe incluir el conocimiento de las raíces históricas de su nación, así como también todos aquellos hechos que han conmocionado al país, como lo fue el 9 de enero de 1964. Es por ello que el Ministerio de Educación, ente gubernamental destinado a la formación de nuestros jóvenes, así como también las universidades, con el apoyo de los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) deben organizar toda una serie de actividades alusivas al 9 de enero, tales como: documentales, entrevistas a personas que participaron en dicho movimiento, impresiones de los actuales gobernantes y políticos, dramatizaciones, concursos de poesías, ceremonias religiosas, romería hacia el lugar donde reposan los restos mortales de nuestros héroes, relatos de nuestros grandes historiadores, y muchas otras cosas que pueden hacerse para rescatar lo que hoy día se está olvidando, y de esa forma estamos alimentando a nuestros hijos de civismo y patriotismo. Mientras tanto, el Gobierno Nacional con la idea de ser más práctico y con el fin supuesto de incrementar el turismo interno se ha mostrado a favor del desconocimiento, el desinterés, la carencia de civismo y patriotismo al aprobar el Decreto Ley N. 8 del 2 de julio de 1997, publicado en Gaceta Oficial N. 23,331, que reforma el artículo 46 del Código de Trabajo, trasladando los días de descanso obligatorio a los días lunes. El día 9 de enero, así como los días 10 y el 28 de noviembre jamás debieron ser tocados por este decreto "modernista", y si antes de este decreto se notaba un cierto grado de ignorancia, ahora con la puesta en ejecución del mismo, nuestra identidad nacional se perderá por completo o debo decir que ya se ha perdido. Espero que este artículo sea leído por quienes tienen el medio para hacer algo en rescatar nuestra nacionalidad y podamos crecer como país sabiendo lo que somos y de dónde venimos.
Por otro lado esperamos que la "iniciativa" del gobierno de la República de Panamá de instalar un Centro Multilateral Antidrogas, tenga como único objetivo obstaculizar el trasiego de drogas en la región, porque de lo contrario todo el sacrificio hecho por muchos panameños a lo largo de nuestra vida republicana será en vano. Con esto quiero decir que los tratados canaleros de 1977 deberán cumplirse en su totalidad, de tal forma que el 31 de diciembre de 1999 los norteamericanos acantonados en la zona del canal regresen a su patria y los panameños podamos decir alegremente: "Panamá es de los panameños".
Los institutores al tener el emblema patrio en sus manos, iniciaron su caminata hacia la escuela de Balboa donde ya habían sostenido una conversación con el director de ese plantel educativo, para que les concediera el permiso de realizar el acto de la izada de la bandera panameña. Al llegar los institutores a la escuela de Balboa se encontraron con los estudiantes de ese plantel quienes se oponían a tal acto; sin embargo, en conversaciones sostenidas con las autoridades de policía zoneíta, se logró que un grupo reducido de aguiluchos pudieran izar la bandera en forma pacífica. Pero para sorpresa del resto de los compañeros que no lograron acompañar a los comisionados a la izada de la bandera, observaron con impotencia como nuestra querida bandera era desgarrada y nuestros compatriotas eran agredidos y humillados. Dichos estudiantes milagrosamente lograron salir con vida de esa trampa de muerte, corriéndose en poco tiempo la voz por todo el territorio nacional de la infame actuación de unos renegados norteamericanos que se resistían a acatar las decisiones diplomáticas de sus autoridades. Lamentablemente esto trajo como consecuencia el enfrentamiento desigual de dos pueblos. Por un lado los civiles norteamericanos respaldados por policías y militares con armas de grueso calibre apuntando y disparando a mansalva a nuestro pueblo indefenso, y por el otro lado, un pueblo que sin el apoyo de la Policía Nacional y del gobierno que tardó en reaccionar, respondió con piedras defendiendo la dignidad nacional. Todo esto dio como resultado una gran cantidad de heridos y un saldo de 21 muertos, siendo el primero el estudiante Ascanio Arosemena.
Esta triste historia, pero de la cual debemos enorgullecernos es hoy olvidada por muchos panameños de todas las edades y clases sociales. Es preocupante escuchar cuando los reporteros preguntan a los estudiantes (secundaria y universitaria) y a la ciudadanía en general, sobre los acontecimientos del 9 de enero de 1964, lo que significa para Panamá, qué se logró con ello, y quiénes fueron sus mártires. Sólo se obtiene de ellos un vergonzoso "no sé". Es increíble ver que estas personas saben más de música e historia de otros países, que de la historia de Panamá. Es doloroso que nuestra juventud no conozca su historia, que no sepa siquiera las razones por las cuales se daba el día 9 de enero. Sin embargo este desconocimiento se le debe a la educación en Panamá que no está cumpliendo su papel. Es en las instituciones educativas donde se debe formar a la persona humana, para que se desarrolle integralmente en sociedad y parte de esa formación debe incluir el conocimiento de las raíces históricas de su nación, así como también todos aquellos hechos que han conmocionado al país, como lo fue el 9 de enero de 1964. Es por ello que el Ministerio de Educación, ente gubernamental destinado a la formación de nuestros jóvenes, así como también las universidades, con el apoyo de los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) deben organizar toda una serie de actividades alusivas al 9 de enero, tales como: documentales, entrevistas a personas que participaron en dicho movimiento, impresiones de los actuales gobernantes y políticos, dramatizaciones, concursos de poesías, ceremonias religiosas, romería hacia el lugar donde reposan los restos mortales de nuestros héroes, relatos de nuestros grandes historiadores, y muchas otras cosas que pueden hacerse para rescatar lo que hoy día se está olvidando, y de esa forma estamos alimentando a nuestros hijos de civismo y patriotismo. Mientras tanto, el Gobierno Nacional con la idea de ser más práctico y con el fin supuesto de incrementar el turismo interno se ha mostrado a favor del desconocimiento, el desinterés, la carencia de civismo y patriotismo al aprobar el Decreto Ley N. 8 del 2 de julio de 1997, publicado en Gaceta Oficial N. 23,331, que reforma el artículo 46 del Código de Trabajo, trasladando los días de descanso obligatorio a los días lunes. El día 9 de enero, así como los días 10 y el 28 de noviembre jamás debieron ser tocados por este decreto "modernista", y si antes de este decreto se notaba un cierto grado de ignorancia, ahora con la puesta en ejecución del mismo, nuestra identidad nacional se perderá por completo o debo decir que ya se ha perdido. Espero que este artículo sea leído por quienes tienen el medio para hacer algo en rescatar nuestra nacionalidad y podamos crecer como país sabiendo lo que somos y de dónde venimos.
Por otro lado esperamos que la "iniciativa" del gobierno de la República de Panamá de instalar un Centro Multilateral Antidrogas, tenga como único objetivo obstaculizar el trasiego de drogas en la región, porque de lo contrario todo el sacrificio hecho por muchos panameños a lo largo de nuestra vida republicana será en vano. Con esto quiero decir que los tratados canaleros de 1977 deberán cumplirse en su totalidad, de tal forma que el 31 de diciembre de 1999 los norteamericanos acantonados en la zona del canal regresen a su patria y los panameños podamos decir alegremente: "Panamá es de los panameños".