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Resocializando sin socializar


Con esto de la ola, espiral o como queramos llamar a lo que acontece con la violencia social que se vive en el país, ahora reconocida oficialmente por parte de la señora Presidenta, viene otra palabrita que se ha puesto de moda. No fácil de pronunciar y poco comprendida, ya forma parte del uso cotidiano de los panameños, nos referimos a "resocializar".
Personalmente me he creado mi propio punto de vista en lo referente a este concepto de "resocilización", más cuando tiene que ver con el tema de los privados de libertad, en especial, los menores de edad. En todo proceso de análisis siempre es conveniente definir conceptos antes de entrar en el desarrollo del tema por lo que presentamos la siguiente definición de lo que es "socialización" para poder comprender el "resocializar".
De acuerdo al texto de Psicología Educativa de Anita Woolfolk, socialización es el proceso mediante el cual los miembros maduros de una sociedad (padres, profesores, etc.) moldean la conducta de los niños, al permitirles una participación plena en la sociedad y la contribución a la misma. En este sentido se considera a la familia, la escuela y la comunidad como los espacios que más influyen en el proceso de socialización de la niñez. De acuerdo a esta definición, solamente basta con fijar la mirada en las condiciones en que se encuentran la familia, la escuela y la comunidad en nuestro país para obtener un diagnóstico del proceso de socialización que llevamos con nuestra niñez.
En el primer plano se menciona a la familia de todas las clases sociales, que sin ánimo de ser juez, ya ha sido señalada por muchos como la culpable de todo lo que le pasa a la niñez y a la juventud panameña. Hay quienes con ímpetu de defensa señalan que los culpables de toda esta crisis son los Derechos Humanos, el código de la familia y los ciencistas sociales, porque le han quitado poder de autoridad a los padres.
Entiéndase por "poder de autoridad" el resolver cualquier conflicto a golpes, ya sea con palo, correa, puño, bofetada, patada o cualquier objeto que pueda causar daño y, en el menor de los casos, con gritos o insultos. Es conocido que la autoridad no es igual ni parecida al maltrato, y no existe ninguna ley que impida que se ejerza la autoridad en el hogar. A pesar de estos señalamientos de sobreprotección que se dice que la niñez y adolescentes gozan es cuando más se han reportado casos de violaciones carnales por parte de familiares, el boom de la prostitución infantil, embarazos por adultos, los niños con SIDA, el mercado del alcohol y otras drogas promovidas por adultos, entre otros.
La familia en sí no escapa de la influencia de los factores económicos, sociales y políticos que se vive, por lo que se hace vulnerable llevándola a lo que muchos llaman una "crisis". Con este breve análisis podemos tener una idea más clara de la clase de proceso de socialización que le estamos dando a los niños y adolescentes.
Con respecto a la escuela, vivimos en una sociedad que permanentemente ha cuestionado al sistema educativo, en especial, las escuelas públicas. Estos cuestionamientos han provocado que se realicen diálogos y ajustes en las leyes de educación. Los actos de violencia entre estudiantes, los embarazos no deseados, la deserción escolar, el índice de fracasos escolares, la preparación académica evaluada en el examen de ingreso a la Universidad, las denuncias de acoso y de abuso sexual, etc. son el marco para analizar cómo anda el proceso de socialización de los estudiantes en su comunidad educativa.
Cuando fijamos nuestra mirada en la comunidad y, en este caso, en barrios populares, basta con observar qué les ofrece a sus habitantes niños y adolescentes. Barrios en donde los espacios de recreación y deporte (cuando existen) se confunden con la cantina o la bodega o la parrillada, en donde como burla se vende licor y otras cosas indiscriminadamente. El hacinamiento, las condiciones insalubres acompañadas de la pobreza, son las condiciones que les ofrece el ambiente comunitario. Comunidades donde los líderes juveniles tienen que mendigar o ponerse a merced de los políticos para poder hacer alguna actividad con la niñez y adolescentes.
De acuerdo a lo planteado y la definición que hemos presentado, se hace imprescindible cuestionarnos sobre qué tipo de proceso de socialización llevamos con nuestra niñez y adolescentes. ¿Tienen ellos verdadera participación en la sociedad como sujetos? ¿Gozan del cumplimiento de sus derechos? ¿Existen las condiciones para que ejerzan los deberes que les corresponden?¿ Están siendo socializados? Saque usted sus conclusiones.

El normal suministro de los servicios básicos como agua potable y alcantarillados, servicios eléctricos y comunicación siguen siendo un sueño para los pobres.
En materia de servicio eléctrico un 25% de la población urbana no tiene acceso al mismo, por lo que sigue constituyendo un lujo inalcanzable para más del 60% de los pobres que habita en áreas rurales, y para más del 90% de la población indígena.
222El 16% de los menores de cinco años está afectado por alguna forma de desnutrición.
En cuanto a la eliminación de excretas, un 20% de los pobres no tiene ningún tipo de servicio sanitario en su vivienda, agravándose esta situación en las viviendas de las áreas indígenas, ya que el 56% de éstas carece de este servicio.
Puede mencionarse una tendencia hacia la centralización y fragmentación del sistema de salud con tres actores -Ministerio de Salud, Caja de Seguro Social y Sector Privado- que promueve la duplicación y subutilización de los servicios.
En el ámbito nacional apenas el 21% de la población tiene acceso a la educación universitaria, situación que se agrava en las áreas rurales, donde la cobertura sólo alcanza al 8% de la población y al 1% de la población indígena.
La falta de una red vial adecuada deteriora las relaciones familiares, debido al tiempo que las personas demoran en llegar a sus residencias; contribuye al estrés y al agotamiento físico que se acumula en las personas. Además, tiene un efecto económico por los costos crecientes de traslado, afectando la calidad de vida.

A pesar de este panorama que marca algunos aspectos negativos de la realidad social del país, la secretaria del Gabinete Social, Zuleika de Herbert y la doctora Astevia Vega, del Equipo Técnico, apuntaron que los indicadores reflejan mejoría en aspectos como disminución del analfabetismo y deserción escolar.
De acuerdo con Vega, la tasa de analfabetismo en la población indígena mejoró sustancialmente en comparación con el censo del 90 cuando era de 44.27% y en el del 2000 se estima en 34%.
Precisó que hay grandes logros porque Panamá es uno de los países con mayores esperanzas de vida de América Latina, ya que en el año 90 la esperanza estaba en 72.20 y para el año 2000, estaba en 74.50.
Agregó que la tasa de mortalidad infantil ha disminuido notablemente en comparación con el 90, cuando por cada mil nacidos, morían 18.9, y en el 2000, por cada mil nacidos mueren 16.7.
Según la experta, la desnutrición también ha disminuido, porque la prevalencia estaba en 5.6% en el 98 y bajó a 3% en el 2000.
Indicó que en materia de vacunación se ha logrado una cobertura del 97% y en algunos casos el 100%, en todo el país.
Vega detalló que los indicadores demuestran que se ha dado un aumento de los hogares jefaturados por mujeres y una disminución de la tasa de nupcialidad. Las parejas tienden a convivir en "uniones libres".
También reconoció que se registró un aumento del desempleo, lo que es un reflejo de la situación internacional.

El sociólogo y presidente del Centro de Estudio y Acción Social Panameño (CEASPA), Raúl Leis, consideró que la pobreza es un problema que requiere establecer cambios estructurales que trascienda los gobiernos.
Advirtió que Panamá es uno de los países que más recursos invierte en gasto social, pero no hay eficiencia ni trasparencia.
"Existe un divorcio entre los ingresos que se destinan a materia social y la pobreza, porque no debería existir ese alto porcentaje", sustentó.
Apuntó que este flagelo ha aumentado en los últimos 10 años del 37% al 41%, y no es culpa de los gobiernos, sino de cómo se ataca el problema.
Puntualizó que lo fundamental es redefinir la distribución de los ingresos y realizar cambios estructurales en el modelo de desarrollo del país.
"El problema de la pobreza es estructural, porque si no, lo hubiésemos solucionado con TELETON y otras actividades", acotó.
Bajo ninguna circunstancia se justifica que Panamá, con indicadores promedio mejores a los de la mayoría de los países en vías de desarrollo, presente índices de pobreza y condiciones de vida peores que otros con ingreso similar.
Al final el patrón sigue siendo el mismo: El 20% más rico de la población concentra más de la mitad de todo el consumo nacional y el 20% más pobre apenas logra adquirir el 3% del consumo total, lo que coloca a Panamá entre los países con mayor desigualdad en la distribución del ingreso del mundo.

101 años de Panamá América

 
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