Respeto es la clave
Por demasiado tiempo hemos estado agregando materias al pensum de nuestros educandos como si fuera la receta de un gran sancocho. Hemos caído en el error de confundir la cantidad con la calidad.
En el mundo post industrial hay países que han dado el salto al siglo XXI con un modelo educativo cónsono con la sociedad que estamos construyendo y otros nos hemos quedado en el siglo XIX con los estertores de la era industrial deformando a nuestros educandos. Además de haberse descubierto que las materias fundamentales son el idioma del país -en nuestro caso, el Castellano- y las matemáticas, se ha señalado la importancia del idioma internacional por excelencia, el Inglés, y de los contenidos éticos como fundamentos de una educación exitosa. En cuanto a esto último, ha quedado claro que no debe dictarse una materia llamada “Ética”, sino que en los ejemplos y temas de discusión en las materias principales debe introducirse un contenido ético en lugar de los problemas y ejemplos amorales que se acostumbraban.
Pero se ha redescubierto otro complemento indispensable para una buena educación: El respeto. Hay que educar en el respeto a uno mismo, que desarrolla la autoestima y fortalece la dignidad; hay que educar en el respeto a los compañeros, que desarrolla los lazos sociales y fortalece la conciencia de comunidad; hay que educar el respeto a padres y maestros, que desarrolla la autoridad y fortalece la paz social; hay que educar en el respeto a la Patria, que desarrolla la identidad y fortalece la democracia. Comprendiendo la importancia de esos valores lograremos ser una nación desarrollada y feliz.