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Responsabilidad del cargo público


Probablemente nunca se sepa qué ocurrió con la famosa colección de estatuas de bronce y latón llamadas “Los juegos de antaño”. Probablemente nunca se sepa quién las sustrajo del depósito en el que se encontraban en el Parque Omar, con qué propósitos se las llevaron, si las sacaron del país para venderlas en el mercado negro, o las fundieron en un horno en algún lugar del país. Lo que sí se sabe es que quienes tenían la responsabilidad de custodiarlas, no cumplieron con su deber, pues no tomaron el mínimo de medidas adecuadas para la protección de bienes del Estado. Si la justicia permite que este crimen quede impune, estará enviando un mensaje muy peligroso a los administradores públicos, pues pareciera que como custodios de bienes del Estado no están obligados a tomar las medidas necesarias para evitar que el patrimonio público sea apropiado, o menoscabado, ilícitamente. Quizás sería bueno que los tribunales de justicia panameña le recordaran a los altos funcionarios del Estado que su función no es la de pavonearse ante las cámaras de televisión, o servir de cómplices para los arreglos de recámara de los que son los reales detentadores del poder, sino que se trata de que las leyes de la República les han confiado bienes que son partes del patrimonio público y que deben mostrar toda su diligencia y empeño en cuidarlos, conservarlos y protegerlos de los amigos de lo ajeno. Quizás se requiere un castigo ejemplar en algún caso para que los demás aprendan.

101 años de Panamá América

 
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