Responsabilidad, ¿una necesidad para la vida?
Una comunidad no crece en forma humana y pacífica si sus miembros no han aprendido a ser responsables; es decir, a responder a las personas con respeto y buena voluntad, con el deseo de ayudar al que lo necesita: un padre o madre a sus hijos, un hombre a su mujer o una mujer a su marido, un jefe a sus subordinados y éstos a sus jefes, amigos, vecinos, etc.
En toda relación se requiere responsabilidad.
Todos nacemos como parte de otras vidas -que nos traen a este mundo como expresión personal de la propia.
En nuestros primeros años de vida aprendemos actitudes (o predisposiciones) que guían el desarrollo de nuestra personalidad.
Desde que nacemos dependemos del ejemplo que vemos y del trato que recibimos de las personas que nos rodean y cuidan, de nuestros padres, maestros, hermanos, vecinos, amigos, compañeros, y hoy -con mucha fuerza- de los ejemplos que nos transmiten los medios de comunicación de masa.
Con tristeza nos enteramos a diario de los asaltos en la calle llevados a cabo por delincuentes, muchos de ellos colegiales menores de edad. Actos de violencia, homicidios, de parte de jóvenes que aún no saben lo que es la vida y ya están comprometidos con la muerte.
¿Qué está fallando en la formación de nuestros futuros ciudadanos?
¿Qué clase de educación están recibiendo nuestros jóvenes, qué tipo de formación y qué clase de valores sociales y morales están transmitiendo nuestra comunidad y nuestros medios de comunicación a las nuevas generaciones?
¿Cómo forma la familia panameña a sus hijos?
Quizás en Panamá el problema más grave que tenemos es el grado de desintegración familiar.
Muchos niños nacen por "accidente" cuando ni siquiera existe una relación sentimental entre la pareja de padres o un sentido de compromiso con la vida que se procrea. Y estos mismos errores se transmiten de generación a generación.
¿Quién está pendiente de los niños para mostrarles cómo deben actuar: halagar y premiar el "buen" comportamiento y castigar el "mal" comportamiento, de manera que podamos llegar a aprender y a querer comportarnos en forma adecuada, enfatizando el bien que hacemos y el gozo que obtenemos al hacerlo? O, enfatizando el sufrimiento que ocasionamos a otras personas poniéndonos en el lugar de la persona que maltrato.
Es importante que el niño pueda identificarse con el resultado de su conducta, sufriendo cuando hace sufrir a otro o gozando el placer que ocasiona a otra persona. De esa manera aprende a asumir la responsabilidad de sus actos.
Todos tenemos la responsabilidad de contribuir a mejorar las costumbres y enseñar los valores que hacen posible la convivencia pacífica y productiva.
De ello depende nuestra calidad de vida y la de nuestra comunidad.Es importante que el niño pueda identificarse con el resultado de su conducta, sufriendo cuando hace sufrir a otro o gozando el placer que ocasiona a otra persona. De esa manera aprende a asumir la responsabilidad de sus actos.
En toda relación se requiere responsabilidad.
Todos nacemos como parte de otras vidas -que nos traen a este mundo como expresión personal de la propia.
En nuestros primeros años de vida aprendemos actitudes (o predisposiciones) que guían el desarrollo de nuestra personalidad.
Desde que nacemos dependemos del ejemplo que vemos y del trato que recibimos de las personas que nos rodean y cuidan, de nuestros padres, maestros, hermanos, vecinos, amigos, compañeros, y hoy -con mucha fuerza- de los ejemplos que nos transmiten los medios de comunicación de masa.
Con tristeza nos enteramos a diario de los asaltos en la calle llevados a cabo por delincuentes, muchos de ellos colegiales menores de edad. Actos de violencia, homicidios, de parte de jóvenes que aún no saben lo que es la vida y ya están comprometidos con la muerte.
¿Qué está fallando en la formación de nuestros futuros ciudadanos?
¿Qué clase de educación están recibiendo nuestros jóvenes, qué tipo de formación y qué clase de valores sociales y morales están transmitiendo nuestra comunidad y nuestros medios de comunicación a las nuevas generaciones?
¿Cómo forma la familia panameña a sus hijos?
Quizás en Panamá el problema más grave que tenemos es el grado de desintegración familiar.
Muchos niños nacen por "accidente" cuando ni siquiera existe una relación sentimental entre la pareja de padres o un sentido de compromiso con la vida que se procrea. Y estos mismos errores se transmiten de generación a generación.
¿Quién está pendiente de los niños para mostrarles cómo deben actuar: halagar y premiar el "buen" comportamiento y castigar el "mal" comportamiento, de manera que podamos llegar a aprender y a querer comportarnos en forma adecuada, enfatizando el bien que hacemos y el gozo que obtenemos al hacerlo? O, enfatizando el sufrimiento que ocasionamos a otras personas poniéndonos en el lugar de la persona que maltrato.
Es importante que el niño pueda identificarse con el resultado de su conducta, sufriendo cuando hace sufrir a otro o gozando el placer que ocasiona a otra persona. De esa manera aprende a asumir la responsabilidad de sus actos.
Todos tenemos la responsabilidad de contribuir a mejorar las costumbres y enseñar los valores que hacen posible la convivencia pacífica y productiva.
De ello depende nuestra calidad de vida y la de nuestra comunidad.Es importante que el niño pueda identificarse con el resultado de su conducta, sufriendo cuando hace sufrir a otro o gozando el placer que ocasiona a otra persona. De esa manera aprende a asumir la responsabilidad de sus actos.