Restituyamos los récord policivos
Cuando vemos que una pobre señora de avanzada edad es golpeada salvajemente por su jardinero, a quien había contratado hace pocas semanas -y no es invento- estamos hablando de récord policivo. Cuando un prominente abogado pasa una angustia horrible por el secuestro de sus hijos, porque el supuesto chofer que les tenía asignado era un maleante, hablamos de lo mismo. Cuando vemos que otro abogado, dueño de un negocio de transporte en Zona Libre, es secuestrado y asesinado por un ex empleado y sus compinches, pese haberse pagado rescate, hablamos de récord policivo. Cuando una doméstica le desvalija las joyas de la señora un día cualquiera, igual.
Estamos hablando de meter en nuestra casa y en nuestras empresas a gente peligrosa que nos puede dañar y a nuestros seres queridos. Son gente que no conocemos, a quien de buena fe contratamos; pero de quien nadie sabe nada de sus antecedentes penales. Podemos hablar de homicidas y violadores de niños. Y un simple documentos de antecedentes penales nos puede ayudar a prevenirlo y estar alertas.
Y no es que no podamos contratar a uno de esos individuos. Pero al menos tenemos derecho, como ciudadanos, a saberlo. Hay casos que uno puede permitirse correr el riesgo. Quizás podemos ocupar a uno de un jardín o a otro de un trabajo de plomería, mas no de manejar dinero, si tiene antecedentes de hurto. Pero nuestra debiera ser la opción y el derecho; y el Estado no es nadie para privarnos de ello. ¿Para proteger a quién? ¿Al delincuente y no a nosotros? Insistimos, que este es un país al revés.
Igual con los buseros, taxistas y conductores de colegiales. No podemos seguir poniendo la vida de millones de ciudadanos y de nuestro más apreciado tesoro, los hijos, en manos de personas con antecedentes criminales. Por eso es que tenemos asesinos al volante matando gente, haciendo regatas y pasando buses rojas. En fin, debemos exigir que se restituya la vigencia de los récord policivos.
Estamos hablando de meter en nuestra casa y en nuestras empresas a gente peligrosa que nos puede dañar y a nuestros seres queridos. Son gente que no conocemos, a quien de buena fe contratamos; pero de quien nadie sabe nada de sus antecedentes penales. Podemos hablar de homicidas y violadores de niños. Y un simple documentos de antecedentes penales nos puede ayudar a prevenirlo y estar alertas.
Y no es que no podamos contratar a uno de esos individuos. Pero al menos tenemos derecho, como ciudadanos, a saberlo. Hay casos que uno puede permitirse correr el riesgo. Quizás podemos ocupar a uno de un jardín o a otro de un trabajo de plomería, mas no de manejar dinero, si tiene antecedentes de hurto. Pero nuestra debiera ser la opción y el derecho; y el Estado no es nadie para privarnos de ello. ¿Para proteger a quién? ¿Al delincuente y no a nosotros? Insistimos, que este es un país al revés.
Igual con los buseros, taxistas y conductores de colegiales. No podemos seguir poniendo la vida de millones de ciudadanos y de nuestro más apreciado tesoro, los hijos, en manos de personas con antecedentes criminales. Por eso es que tenemos asesinos al volante matando gente, haciendo regatas y pasando buses rojas. En fin, debemos exigir que se restituya la vigencia de los récord policivos.