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Resurrección del Arco Chato


Un anillo de cómplice silencio, impidió que se conociera, así fuera como dato histórico, la causa y los responsables de la caída del Arco Chato de Santo Domingo. ¿Caída o derribo? Se habla de lo primero pero, en privado, se informó de los efectos mortales que sobre la frágil estructura tuvo la ejecución de unos trabajos de construcción que se hicieron en la vecindad. El arco, de 12 metros de alto y 17 de largo, no resistió las vibraciones de un operador de taladro mecánico. ¿Accidente? Posiblemente. Pero para unos pocos amantes de estos tesoros, fue un crimen. No hubo control, ni fiscalización, ni mantenimiento, ni vigilancia; no hubo amor, ni consideración, ni respeto por sus venerables ruinas.
Nacido en 1678, murió el 7 de noviembre de 2003, por "causas naturales". Al paso de los siglos se sumó un acumulado de lluvias, temblores y el mal llamado progreso. Cuentan que su desafío de la gravedad era tan impresionante, que sirvió como argumento de toque para que Estados Unidos optara por construir el Canal por Panamá, como muestra inequívoca de estabilidad geológica de nuestro país en comparación con otras alternativas.
Ahora nos llega la noticia de su restauración. Lo harán con un esqueleto de acero inoxidable, revestido con el material original, procurando su misma apariencia. No, no será nuestro Arco Chato. Su alma de acero, en vez de la milagrosa mezcla de piedra y argamasa usada por su creador, no será, ni se sentirá igual. Los técnicos dicen que reconstruirlo es peligroso; y lo es. Dicen que su constructor, harto de que se le hubiera caído varias veces, justo después de terminarlo, se colocó, orando debajo de él, contrariando a sus obreros que lo miraron espantados como un seguro suicidio. El arco no volvió a caer, sino hasta 325 años más tarde.
Bienvenido, sin embargo el nuevo arco, cuyo inicio de reconstrucción está previsto para el próximo 7 de noviembre, a un costo de B/. 250 mil. Mirémoslo como un homenaje postrero a una obra que, orgullosa, dejó durante siglos con su sola presencia, el mensaje de que, hasta lo imposible, se puede, cuando hay fe, trabajo y voluntad.

101 años de Panamá América

 
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