default

Resurrección: ¿Historia o fraude? (I)


Corría febrero de 1979. Mi madre y yo regresábamos de un viaje al exterior. Meses antes había empezado a leer la Biblia por mi curiosidad de saber si un refrán estaba o no en ese “misterioso” libro.

En una de esas lecturas, algo me conmovió y las lágrimas corrieron. Empecé a entender lo sucedido al avanzar en la lectura y luego de asistir a un grupo reunido en un local semivacío. Al hacer una breve, sencilla y ferviente oración por Jesús una paz indecible me llenó; veía todo con nuevos matices y tenía la sensación de no tocar el suelo al caminar. Salí criticando al orador por gritar, mas sabía que algo inexplicable me había pasado.

Tres años después vino la duda y me cuestionaba si la experiencia era genuina o simple emoción mía. Cavilaciones y estudios quitaron la incertidumbre y viví doce años de dicha y entusiasmado. Pero, tomar malas decisiones me enfrió; la duda y el escepticismo volvieron, asaltándome y llevándome cautivo hasta 2003 cuando emprendí una investigación acerca del sufrimiento, que se convirtió en mi primer libro. La búsqueda se ha prolongado hasta hoy y ha resultado provechosa porque en 2005 publiqué “El origen del sufrimiento...” que ahora tiene más de 500 páginas, escribí otras obras aún inéditas y pude escudriñar mi vivencia de 1979.

Pedí pruebas al Creador y fueron concedidas; por consiguiente, mi fe se ha robustecido de tal manera que hoy puedo expresar con convicción que ni las emociones ni los sentimientos ni las “simulaciones” de mi cerebro me han engañado. Ni estoy alienado. La constante transformación de mi vida es la evidencia más contundente de que Jesús resucitó.

Mi caso es uno entre millones que confirman la tesis de que cuando uno busca la verdad -espiritual o secular- la encuentra. Mas la actitud más recurrente y temeraria de los adversarios de la cristiandad es criticar sin investigar, basándose en prejuicios y en una cosmovisión reduccionista. Quien investiga con honestidad intelectual tiene dos alternativas: abrazar la verdad hallada o rechazarla. En la segunda alternativa hay dos opciones: seguir criticando por el vicio de criticar o dejar de criticar lo que por conocimiento personal se sabe que es verdad.

Es inusual tener evidencias exhaustivas en cualquier campo del conocimiento que despeje toda posibilidad de duda, mas podemos hallar suficientes evidencias para determinar que lo creído es creíble y objetivamente cierto.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América