Retorno de Panamá a la categoría 1
En materia de aviación civil, los países deben también enfrentarse a certificaciones por la calidad del servicio que prestan. Una de las más importantes es la que otorga la Administración Federal de Aviación de Estados (FAA) que, con admirable sentido pragmático, contempla sólo dos categorías según su número: 1) Cumple con los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional de las Naciones Unidas (OACI), y 2) No las cumple.
Que sepamos, Panamá siempre contó con la categoría 1 de la FAA, gracias quizás, al hecho de la presencia militar norteamericana en su suelo, que exigía un alto grado de coordinación y ejecución de normas de vuelo entre los aeropuertos civiles que operaban en Panamá y los de sus vecinos de las bases aéreas estadounidenses; algunos separados entre sí por unas pocas decenas de kilómetros, como fue el caso de Howard, Paitilla y Tocumen.
A inicios de este gobierno, sin embargo, Panamá perdió la Categoría 1. En aquel momento lamentamos lo ocurrido y culpamos de ello a las autoridades nacionales de aviación civil, quienes llegaron al extremo de afirmar que nuestro país nunca había gozado de la máxima Categoría, lo cual no era cierto. En particular, señalábamos que era humillante que Costa Rica y en particular su aeropuerto en San José, contara con la Categoría 1, mientras que el nuestro la perdía por desidia e irresponsabilidad.
Tres años después, estamos de regreso a la Categoría 1, lo que significa que las aerolíneas que operan desde Panamá no tendrán restricciones para ampliar destinos y origen hacia Estados Unidos. Fuera de eso, la certificación de la FAA es una especie de dólar o moneda de universal aceptación en el mundo de la aviación, de modo que el hecho es digno de celebración. Pero no es un logro de esta administración; es apenas retomar el paso perdido por su propia falta. Al margen de eso, atendiendo a las "señales" positivas que en ese campo se proyectan sobre el país, a saber el endurecimiento de los requisitos de ingreso y tránsito por los aeropuertos norteamericanos, combinado con las multimillonarias inversiones que se apresta a realizar Panamá para la modernización de Tocumen, el escenario está casi montado para que el próximo gobierno convierta a Panamá en un Centro Internacional de Trasbordo Aéreo de Pasajeros en Tránsito Directo hacia Europa y Asia. La oportunidad es inmejorable. Es cuestión tan sólo de empezar a contactar a COPA y a otras de las principales líneas aéreas del mundo.
Que sepamos, Panamá siempre contó con la categoría 1 de la FAA, gracias quizás, al hecho de la presencia militar norteamericana en su suelo, que exigía un alto grado de coordinación y ejecución de normas de vuelo entre los aeropuertos civiles que operaban en Panamá y los de sus vecinos de las bases aéreas estadounidenses; algunos separados entre sí por unas pocas decenas de kilómetros, como fue el caso de Howard, Paitilla y Tocumen.
A inicios de este gobierno, sin embargo, Panamá perdió la Categoría 1. En aquel momento lamentamos lo ocurrido y culpamos de ello a las autoridades nacionales de aviación civil, quienes llegaron al extremo de afirmar que nuestro país nunca había gozado de la máxima Categoría, lo cual no era cierto. En particular, señalábamos que era humillante que Costa Rica y en particular su aeropuerto en San José, contara con la Categoría 1, mientras que el nuestro la perdía por desidia e irresponsabilidad.
Tres años después, estamos de regreso a la Categoría 1, lo que significa que las aerolíneas que operan desde Panamá no tendrán restricciones para ampliar destinos y origen hacia Estados Unidos. Fuera de eso, la certificación de la FAA es una especie de dólar o moneda de universal aceptación en el mundo de la aviación, de modo que el hecho es digno de celebración. Pero no es un logro de esta administración; es apenas retomar el paso perdido por su propia falta. Al margen de eso, atendiendo a las "señales" positivas que en ese campo se proyectan sobre el país, a saber el endurecimiento de los requisitos de ingreso y tránsito por los aeropuertos norteamericanos, combinado con las multimillonarias inversiones que se apresta a realizar Panamá para la modernización de Tocumen, el escenario está casi montado para que el próximo gobierno convierta a Panamá en un Centro Internacional de Trasbordo Aéreo de Pasajeros en Tránsito Directo hacia Europa y Asia. La oportunidad es inmejorable. Es cuestión tan sólo de empezar a contactar a COPA y a otras de las principales líneas aéreas del mundo.