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Retos en la investigación


A propósito de la nueva Ley No. 69, la cual aprueba la conformación de dos entes separados (antigua PTJ) Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y los Servicios de Criminalística (SEC), una que pasa a la esfera del Órgano Ejecutivo (léase Presidencia) y la otra al Ministerio Publico (Órgano Judicial).


Participé en la ronda de opiniones del primer debate del entonces proyecto de ley No. 294, y recuerdo que para entonces lo que se conoce hoy como SEC (Servicios de Criminalística) se le denominaba Organización de Investigaciones Criminalísticas (OIC). Deseo referirme a este hecho que me parece funesto, porque se debilita, se limita y se subordina una ciencia de la clase de la criminalística a un simple servicio. La Medicina Legal o Forense jamás debiera estar por encima de la criminalística, y no porque sea menos importante que esta última, al contrario. He reiterado  que los  Diputados, por desconocimiento y falta de asesoramiento, se dejaron llevar pensando que lo más importante era la DIJ.  Los laboratorios y las distintas secciones de la antigua Dirección de Criminalística de la ya desaparecida PTJ, no eran importantes; error. Hoy contamos con un limitado y subordinado Servicio (SEC), que es el puntal y el fundamento de las investigaciones científicas. Decía en una reunión de compañeros: "Es bueno que exista democracia, pero si no hay justicia, entonces, ¿qué tipo de democracia se vive en Panamá?"; y para ello he de advertir a muchos Jurisconsultos que solo se la pasan tratando de recordarnos el DENI, G-2 y las Fuerzas de Defensa que si hoy en esta democracia no se entiende que los auxiliares del Derecho Penal y Procesal somos los criminalistas (peritos), entonces flaco favor le estaremos haciendo a nuestra democracia y, sobre todo, a las instituciones. Y tiene sus porqué fundamentados en que los peritos somos los que realizamos, mediante estudio, análisis, exámenes y experticias, las investigaciones de lo que pudo ocurrir en un hecho delictivo; pero para ello, los peritos deberán contar con el instrumental necesario para efectuar sus investigaciones. Además, se habla hasta la saciedad de la cadena de custodia, recolección de evidencias en la escena del crimen o delito, y todo esto no se logrará si quien está a cargo o al frente del SEC es un Médico Legal como director y se limita a un Subdirector como jefe del SEC. Objetivamente, me parece que debe el SEC ser  autónomo y contar con su propio Director y subdirectores, quienes estarán preparados para los retos que se les imponga en esta nueva institución; aparte de que  conceptuamos y sugerimos, respetuosamente, que se le denomine de la siguiente manera: Instituto de Medicina Legal, Criminalística y Criminología (sería largo explicar las razones, ya que no nos alcanzaría el espacio en esta página). Se debe involucrar al Instituto de Criminología como ente facilitador  para enfrentar mejor los retos de la Seguridad Pública en este país.


Dios quiera que se me entienda por dónde quiero llevar estos planteamientos, y finalizo con un pensamiento de un gran criminalista, Edmond Loccard: "El tiempo que pasa es la verdad que huye".

101 años de Panamá América

 
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