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Revés para la Fundación CubanoAmericana


El sensacional reportaje del New York Times del lunes pasado, en el que aparece la influyente Fundación Nacional CubanoAmericana, con sede en Miami, como autora de sabotajes en la isla, parece destinado a desprestigiar a la organización, lo que eliminaría acaso el más serio escollo en el espinoso sendero hacia la normalización de relaciones con ella.
Hasta ahora, la Fundación ha podido hacer prevalecer su criterio, favorable al bloqueo, ante los diversos gobiernos norteamericanos desde su creación a inicios de los años 60. En particular, el trabajo de sus lobistas ha sido exitoso en la aprobación y endurecimiento de la Ley HelmsBurton, dictada para desalentar las inversiones extranjeras en la isla, la que hasta ahora, más que efectividad, ha sido un quebradero de cabeza en las relaciones entre Norteamérica y sus principales aliados.
Pero tras la desaparición del comunismo soviético y la caída del muro de Berlín en 1989, se hace innecesario persistir en la misma estrategia de hostilidad y aislamiento. La reciente visita de Clinton a China, de la que Cuba procura calcar su modelo, hizo más evidente este aserto. Es contradictorio que se hagan esfuerzos para estrechar las relaciones con China, al mismo tiempo que se aporrea a Cuba, estando ambas en igualdad de condiciones en lo que al irrespeto de las libertades individuales se refiere.
Cuba no es más dictatorial que China pero, de hecho, ambas se esfuerzan en rectificar su modelo económico, explorando prácticas cada vez más capitalistas. Y de cualquier modo es una realidad que, más por imperio de la necesidad, que por las presiones externas, ambas se encaminan hacia un modelo de economía liberal, que en su momento exigirá una mayor democracia participativa.
El que un arrepentido mercenario, Luis Posada Carriles, se haya atrevido a confesar al Times sus aventuras, y las de la Fundación CubanoAmericana, contra Cuba, usando terceros países como Venezuela, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, incluyendo atentados con bombas contra la infraestructura turística de la isla, generadora de dos mil millones de dólares cada año, ha de tener un importante impacto a favor de sectores más moderados del exilio cubano, partidarios de una gradual normalización de relaciones.
La implicación de la CIA y el hecho de que Norteamérica condene oficialmente cualquier forma de terrorismo, como los de Atlanta y las Torres Gemelas de Nueva York, ponen en situación incómoda a su gobierno y obligan a la adopción de mayores controles sobre las actividades de la Fundación, propiciando de paso un ambiente más favorable a la exploración de otras alternativas. Mayor posibilidad de conseguir cambios se tiene con relaciones plenas que con aislamiento.

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