Revisen el Revisado
Mucho ha mejorado el tedioso y engorroso proceso de revisado vehicular con la implementación de medidas como la privatización del servicio de verificación del estado de los vehículos y la implementación del sistema de calcomanías en sustitución del reemplazo físico de la placa. Sin embargo, todavía prevalecen múltiples deficiencias en el proceso, las cuales dan cabida para nuevas medidas.
El revisado vehicular es una práctica razonable, ya que el Estado debe tomar las medidas necesarias para que el movimiento de vehículos contribuya al desarrollo del país sin causar mayores costos o perjuicios a la población. Es necesario que se regule la emisión de gases de los vehículos a motor ya que esto es uno de los principales contaminantes creados por la sociedad moderna.
También es imprescindible que se verifique regularmente el estado de la flota vehicular de manera que se impida el tránsito de autos, camiones o buses que puedan representar un peligro, no sólo para el conductor y sus tripulantes, sino también para el resto de la población que a diario utiliza las principales vías del país.
Hay que reconocer que la privatización del servicio de verificación de los vehículos ha agilizado el trámite, pero no ha eliminado el ingrediente de corrupción que prevalecía cuando el responsable directo era el Tránsito. Es aparente que todavía existe una economía informal, en la cual cientos de personas intermedian en la labor del revisado, en clara violación de los procedimientos exigidos por las autoridades municipales. El resultado es evidente, cuando a diario circulan frente a los ojos atónitos de conductores y transeúntes, vehículos que tienen años de no poder pasar el menos rígido de los exámenes de operatividad y seguridad, y que sin embargo ostentan orgullosos el revisado del año.
La responsabilidad de conducir un vehículo en condiciones aptas debe recaer sobre el propietario, por lo tanto, se debe continuar con el proceso de modernización y agilización de este trámite implementando medidas que no amenacen los ingresos de los municipios 4.8 millones para el de Panamá y 1.6 para San Miguelito.
Se podría considerar extender el plazo para llevar a cabo el revisado, en especial para autos nuevos, a cambio de que el revisado de la flota existente sea real y no un mero sello burocrático que en nada garantiza la seguridad de los conductores, pasajeros y la ciudadanía en general.
También se podrían incrementar significativamente las multas que se impondrían a aquellos que sean sorprendidos transitando u operando vehículos que no reúnan las condiciones mínimas de seguridad y operatividad. El ser humano nunca debe quedar satisfecho con los logros alcanzados; siempre debemos intentar mejorar y perfeccionar lo existente.
Errata
En el editorial de ayer se indicó erróneamente que Carlos J. Quijano fue uno de los vicepresidentes en la nómina de Rubén Darío Carles, cuando el postulado para esa posición fue el ingeniero Guillermo E. Quijano.
El revisado vehicular es una práctica razonable, ya que el Estado debe tomar las medidas necesarias para que el movimiento de vehículos contribuya al desarrollo del país sin causar mayores costos o perjuicios a la población. Es necesario que se regule la emisión de gases de los vehículos a motor ya que esto es uno de los principales contaminantes creados por la sociedad moderna.
También es imprescindible que se verifique regularmente el estado de la flota vehicular de manera que se impida el tránsito de autos, camiones o buses que puedan representar un peligro, no sólo para el conductor y sus tripulantes, sino también para el resto de la población que a diario utiliza las principales vías del país.
Hay que reconocer que la privatización del servicio de verificación de los vehículos ha agilizado el trámite, pero no ha eliminado el ingrediente de corrupción que prevalecía cuando el responsable directo era el Tránsito. Es aparente que todavía existe una economía informal, en la cual cientos de personas intermedian en la labor del revisado, en clara violación de los procedimientos exigidos por las autoridades municipales. El resultado es evidente, cuando a diario circulan frente a los ojos atónitos de conductores y transeúntes, vehículos que tienen años de no poder pasar el menos rígido de los exámenes de operatividad y seguridad, y que sin embargo ostentan orgullosos el revisado del año.
La responsabilidad de conducir un vehículo en condiciones aptas debe recaer sobre el propietario, por lo tanto, se debe continuar con el proceso de modernización y agilización de este trámite implementando medidas que no amenacen los ingresos de los municipios 4.8 millones para el de Panamá y 1.6 para San Miguelito.
Se podría considerar extender el plazo para llevar a cabo el revisado, en especial para autos nuevos, a cambio de que el revisado de la flota existente sea real y no un mero sello burocrático que en nada garantiza la seguridad de los conductores, pasajeros y la ciudadanía en general.
También se podrían incrementar significativamente las multas que se impondrían a aquellos que sean sorprendidos transitando u operando vehículos que no reúnan las condiciones mínimas de seguridad y operatividad. El ser humano nunca debe quedar satisfecho con los logros alcanzados; siempre debemos intentar mejorar y perfeccionar lo existente.
Errata
En el editorial de ayer se indicó erróneamente que Carlos J. Quijano fue uno de los vicepresidentes en la nómina de Rubén Darío Carles, cuando el postulado para esa posición fue el ingeniero Guillermo E. Quijano.