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Revolcón a la educación


La gran crisis que sufre la educación nacional es un grave problema que debe preocupar, intensamente, a todos los que vivimos en este suelo, participar, activamente en su administración y fiscalización para convertirla en baluarte de la excelencia, siempre popular, pública e instrumento de progreso y desarrollo.

Magníficos editoriales se han escrito para presentar con lujo de detalles la grave crisis de la educación y, sin embargo, los problemas continúan sin solución, causando grandes males a la comunidad nacional, de la que una mayoría, continúa siendo víctima del engaño y de las ambiciones de políticos que han permanecido por muchos años explotando su ignorancia. Hombres de la talla de Harmodio Arias Madrid, Octavio Méndez Pereira y otros, pusieron todo su empeño en que el pueblo recibiera una educación que fuera capaz de llevarlo a entender sus derechos y deberes, los principios de libertad y democracia para vivir con dignidad y bienestar; pero todo este esfuerzo se ha perdido y hoy nos lamentamos de una educación que en todos los niveles, primario, secundario y universitario, no está formando al hombre y a la mujer que necesita el país para despegar hacia el progreso integral de la nación.

Cada día que pasa el sistema educativo es más ineficaz, pese a los grandes presupuestos que dedica el gobierno y, de esa manera, el país camina por rumbos inciertos dada la pésima formación de centenares de miles de panameños que no han logrado entender cuál es su verdadera participación en la vida de la república. Ya lo hemos afirmado en ocasiones pasadas: Todo esfuerzo dirigido al mejoramiento integral del sistema educativo panameño ha de contribuir, de manera eficaz a la estructuración de una sociedad rica en valores y con plena capacidad para generar el progreso en base a los recursos, humanos, naturales e institucionales.

La falta de una buena educación nos obliga a vivir en un país en donde se experimenta una quiebra de valores que hace crisis en el seno de la sociedad, en donde la necesidad de un esfuerzo nacional es urgente para la búsqueda de solidaridad, amor a una nación tan golpeada por los problemas sociales que están dañando nuestra imagen de pueblo joven con grandes perspectivas para el futuro.

Lo que sucede en el campo de la política en donde impera el juega vivo y las ambiciones partidistas, no es otra cosa que la falta de una educación adecuada que contribuya a que el hombre y la mujer actúen con dignidad y sepan escoger a aquellos candidatos a puestos de elección que verdaderamente están interesados en trabajar de forma constructiva por el progreso de la nación. Bien por el revolcón a la educación que anhela el señor Roberto Alfaro.

101 años de Panamá América

 
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