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Ricos corazones de manos limpias


Un rico que quiere ser pobre o, al menos, que expresa amar a los pobres; una ingeniera agrónoma que publicita su larga hoja de vida en diversas administraciones; un ex presidente que recuerda lo que hizo en su gestión y, por último, otro empresario que promete aumentar los bajos salarios.

Un rico empresario de una prestigiosa cadena de supermercados; una tantas veces diputada del país; un arnulfista que se atrevió a combatir la corrupción de su propia gente en la pasada administración de gobierno y, por último, un ex arnulfista que a su avanzada edad no pierde la perspectiva de volver al solio presidencial.

Un hombre que dice que el "cambio" ha llegado; una ex ministra de vivienda que dice que "todo es de corazón"; un joven bisoño y soñador que se autoproclama "manos limpias"; y, por último, un hombre que siempre fue un símbolo, luego de Arnulfo Arias, en las filas del Partido Arnulfista.

Alguien, un hombre, que ha expresado querer caminar en los zapatos del pueblo; otra que dice es "panameña de corazón"; un hombre que también se proclama "la solución de la patria" y otro que nos sigue diciendo: "En mi gobierno tal o cual cosa".

Dentro de ese contexto que nos toca vivir, sin lugar a dudas que hay quienes realmente están convencidos que el hombre que quiere caminar en los zapatos del pueblo es la alternativa; otros ven la mujer de los corazones la posibilidad concreta de enrumbar el país merced a su gran capacidad de trabajo; hay quienes, por otra parte, creen en el hombre de las licoreras por sus "manos limpias" con lo cual se quiere decir, tal vez, que no tiene antecedentes de participación electoral como candidato a nada y, por último, el señor ex presidente casi no tiene seguidores ni simpatizantes.

Hasta el momento hemos estado inmersos, con voluntad o en contra de ella, en una precampaña electoral que ha venido dando muestras de mucho derroche de dineros, de cuantiosas sumas, de muchos millones. Si sumáramos todos los millones que los distintos precandidatos y actuales candidatos se han gastado, primero, en sus campañas preliminares y ahora que entran al ruedo como candidatos definitivos de sus respectivos partidos y de sus alianzas, tendríamos dinero suficiente como parar poder paliar algunos graves problemas sociales que nos aquejan como nación.

Cierto que ese es el dinero es de ellos, pero también lo es que tanto dinero gastado pone en evidencia que hay mucho apetito, casi desenfrenado, por llegar al solio presidencial y así granjearse el derecho a administrar, por los próximos cinco años, al país y con ello a los hombres y mujeres que como nacionales, unos, o como extranjeros otros, moramos esta tierra. Se trata de mostrar hojas de vida, de muestras ejemplares de civilidad y de ciudadanía; de acendrado amor por la Patria y por el pueblo panameño y dentro de él siempre el favor hacia los más humildes. Grande tarea, si es de responsabilidad seria, la que tenemos todos: saber elegir para no equivocarnos.

101 años de Panamá América

 
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