Riesgos de Panamá en el Consejo de Seguridad
Desde el 1 de enero de 2007, Panamá ocupará el 15avo puesto disponible en el Consejo de Seguridad de la ONU, que dejará vacante Argentina, y por espacio de dos años representará a los países de América Latina y el Caribe. Uno de los riesgos será que el pequeño país centroamericano sea objeto de presión de parte de las grandes potencias que forman parte del Consejo, a saber EE.UU., Francia, China, Reino Unido y la Federación Rusa.
Según estiman algunos analistas internacionales, la vulnerabilidad de Panamá puede radicarse en los momentos sensitivos cuando se convoquen a votaciones cruciales, puesto que hay muchos temas pendientes por analizar en el Consejo de Seguridad, como la crisis del programa nuclear de Irán, el cumplimiento de las sanciones económicas y comerciales contra Corea del Norte ante su desafío tras el ensayo atómico reciente, entre otras situaciones. Recordemos que el voto en este Consejo es abierto y no secreto, es decir, que varios países pueden sentirse afectados por la postura panameña, en caso que no sea favorable a sus intereses.
¿Qué pasará cuando Panamá deba votar contra Corea del Norte o Irán, si estos países burlan de nuevo las medidas severas del Consejo? Recordemos que Panamá no reconoce diplomáticamente a Pyongyang y sí a Seúl. Entretanto, se sabe que el Istmo tiene relaciones estrechas con el Estado de Israel, aliado estratégico de Estados Unidos en el Oriente Medio.
Por desgracia, correremos el riesgo de sufrir represalias de las naciones árabes y musulmanas, si el voto panameño es negativo a Irán o a Siria, otro país que puede ser objetivo de sanciones por parte de la diplomacia norteamericana.
También están los problemas bilaterales pendientes como el reconocimiento de Panamá a la ROC de Taiwan.
Si ocurre un incidente naval o militar en el Estrecho de Formosa, ¿cómo votará Panamá en la ONU? Pekín es miembro permanente del Consejo de Seguridad y tiene derecho a veto.
Igualmente, China Continental domina los puertos de Balboa y Cristobal. Puede suceder que China intente negociar con Panamá la ruptura diplomática con Taiwan, más ahora que está en el Consejo de Seguridad. La ROC de Taiwan está fuera del sistema de la ONU desde 1973.
Por otro lado, América Latina tiene una prioridad sensitiva para Panamá: ¿Qué tal si Estados Unidos o el gobierno de Colombia exigen tomar acciones de fuerza contra la guerrilla izquierdista de las FARC y nuestro país vota a favor de la medida? De seguro estaremos metiéndonos en un callejón sin salida, hasta provocar represalias armadas de los insurgentes colombianos en la frontera de Darién.
Finalmente, está la tan cacareada neutralidad del Canal de Panamá. Recordemos que desde 1999 el tratado de Neutralidad Permanente exige al istmo el paso libre de barcos, navíos y el comercio internacional por la vía acuática internacional. Si Panamá acoge alguna sanción económica contra algún país que tenga una flota mercante que utiliza el canal, ¿no estaría el istmo violando el mismo tratado de neutralidad?
Panamá debe mantener una postura equilibrada, ecuánime y estratégica ante semejantes presiones que se vendrán en los años 2007 y 2008.
Indudablemente, si el país logra una posición neutral y negociadora, convirtiéndose en proponente de diálogo entre los poderes globales enfrentados, eludiendo parcialismos inconvenientes, obtendría un mayor reconocimiento internacional.
Según estiman algunos analistas internacionales, la vulnerabilidad de Panamá puede radicarse en los momentos sensitivos cuando se convoquen a votaciones cruciales, puesto que hay muchos temas pendientes por analizar en el Consejo de Seguridad, como la crisis del programa nuclear de Irán, el cumplimiento de las sanciones económicas y comerciales contra Corea del Norte ante su desafío tras el ensayo atómico reciente, entre otras situaciones. Recordemos que el voto en este Consejo es abierto y no secreto, es decir, que varios países pueden sentirse afectados por la postura panameña, en caso que no sea favorable a sus intereses.
¿Qué pasará cuando Panamá deba votar contra Corea del Norte o Irán, si estos países burlan de nuevo las medidas severas del Consejo? Recordemos que Panamá no reconoce diplomáticamente a Pyongyang y sí a Seúl. Entretanto, se sabe que el Istmo tiene relaciones estrechas con el Estado de Israel, aliado estratégico de Estados Unidos en el Oriente Medio.
Por desgracia, correremos el riesgo de sufrir represalias de las naciones árabes y musulmanas, si el voto panameño es negativo a Irán o a Siria, otro país que puede ser objetivo de sanciones por parte de la diplomacia norteamericana.
También están los problemas bilaterales pendientes como el reconocimiento de Panamá a la ROC de Taiwan.
Si ocurre un incidente naval o militar en el Estrecho de Formosa, ¿cómo votará Panamá en la ONU? Pekín es miembro permanente del Consejo de Seguridad y tiene derecho a veto.
Igualmente, China Continental domina los puertos de Balboa y Cristobal. Puede suceder que China intente negociar con Panamá la ruptura diplomática con Taiwan, más ahora que está en el Consejo de Seguridad. La ROC de Taiwan está fuera del sistema de la ONU desde 1973.
Por otro lado, América Latina tiene una prioridad sensitiva para Panamá: ¿Qué tal si Estados Unidos o el gobierno de Colombia exigen tomar acciones de fuerza contra la guerrilla izquierdista de las FARC y nuestro país vota a favor de la medida? De seguro estaremos metiéndonos en un callejón sin salida, hasta provocar represalias armadas de los insurgentes colombianos en la frontera de Darién.
Finalmente, está la tan cacareada neutralidad del Canal de Panamá. Recordemos que desde 1999 el tratado de Neutralidad Permanente exige al istmo el paso libre de barcos, navíos y el comercio internacional por la vía acuática internacional. Si Panamá acoge alguna sanción económica contra algún país que tenga una flota mercante que utiliza el canal, ¿no estaría el istmo violando el mismo tratado de neutralidad?
Panamá debe mantener una postura equilibrada, ecuánime y estratégica ante semejantes presiones que se vendrán en los años 2007 y 2008.
Indudablemente, si el país logra una posición neutral y negociadora, convirtiéndose en proponente de diálogo entre los poderes globales enfrentados, eludiendo parcialismos inconvenientes, obtendría un mayor reconocimiento internacional.