Río Abajo, el corregimiento taller
Residentes del corregimiento de Río Abajo se quejan de la gran cantidad de talleres que operan en este sector, principalmente por la cantidad de desperdicios y chatarras que muchos de estos locales dejan en las aceras y en las vías.
Roberto James, residente del corregimiento desde hace más de 40 años, manifestó que en los últimos años se ha incrementado la cantidad de talleres en Río Abajo.
Aseguró que el problema no son sólo las piezas inservibles que abandonan en cualquier parte, sino que además, los incesantes ruidos, que son propios de este tipo de negocios, no dejan descansar a los residentes del lugar.
Para Enriqueta Marshall la culpa de que en Río Abajo hayan gran cantidad de talleres la tienen las propias autoridades, que son los que otorgan los permisos para que estos negocios operen, ignorando que ya no cabe un taller más en este lugar.
Agregó que como si fuera poco, tienen que soportar los fuertes olores que emanan cada vez que pintan un auto. "Esto está insoportable", añadió Marshall.
Sobre estas quejas, el representante del corregimiento, Javier Ortega manifestó que la proliferación de talleres en este sector es uno de los principales problemas al que se enfrentan todos en esa comunidad.
El edil que se mostró en contra de la gran cantidad de estos locales, aseguró que es falso que estos establecimientos empleen personal del corregimiento, pues la mayoría de los colaboradores de estos negocios provienen de otros lugares.
Aseguró que actualmente en Río Abajo operan cerca de 200 talleres, que no resuelven los problemas a la gente del lugar, mas bien le produce contrariedades.
Citó que entre las irregularidades que los talleres propician, destacan las chatarras que abandonan en las vías, la cantidad de automóviles que estacionan en las calles, porque no les cabe en el establecimiento, acción que obstruye el paso de otros autos y de los peatones.
Agregó que como si fuera poco, en algunos de estos locales el Ministerio de Salud ha detectado focos de infestación del mosquitos Aedes aegypty, causante del mortal dengue hemorrágico.
Según el concejal, ya denunció en dos oportunidades esta situación ante el Consejo Municipal de Panamá, donde se solicitó al municipio capitalino que no otorgue un permiso adicional para que en Río Abajo se instale un taller más.
"No puede ser que Río Abajo se vaya a convertir en el área de los talleres de la ciudad capital", indicó. Precisó que la población de este corregimiento ha disminuido producto de que cada vez que se derrumba o se incendia una casa, en vez de edificar más viviendas en mejores condiciones, se instalan talleres.
"Esta situación es preocupante y por eso se plantea el tema ante los medios de comunicación y ante las instancias pertinentes", dijo.
Al preguntársele qué ha hecho la corregiduría sobre este inconveniente, explicó que próximamente se efectuarán acciones contra estos negocios que operan de manera clandestina, pues esta sería una fórmula para disminuir el problema.
Destacó que no ha existido acercamiento con los propietarios de los talleres, porque cada cual defiende sus intereses particulares, pero que los dueños son conscientes de la situación.
El Panamá América intentó abordar a los dueños de al menos tres de los grandes talleres, pero unos informaron que no tenían comentarios sobre el particular o no se encontraban.
"A todo esto hay que sumarle la cantidad de talleres improvisados, los que se denominan "talleres de palo de mango", que funcionan bajo la sombra de un árbol", manifestó.
Roberto James, residente del corregimiento desde hace más de 40 años, manifestó que en los últimos años se ha incrementado la cantidad de talleres en Río Abajo.
Aseguró que el problema no son sólo las piezas inservibles que abandonan en cualquier parte, sino que además, los incesantes ruidos, que son propios de este tipo de negocios, no dejan descansar a los residentes del lugar.
Para Enriqueta Marshall la culpa de que en Río Abajo hayan gran cantidad de talleres la tienen las propias autoridades, que son los que otorgan los permisos para que estos negocios operen, ignorando que ya no cabe un taller más en este lugar.
Agregó que como si fuera poco, tienen que soportar los fuertes olores que emanan cada vez que pintan un auto. "Esto está insoportable", añadió Marshall.
Sobre estas quejas, el representante del corregimiento, Javier Ortega manifestó que la proliferación de talleres en este sector es uno de los principales problemas al que se enfrentan todos en esa comunidad.
El edil que se mostró en contra de la gran cantidad de estos locales, aseguró que es falso que estos establecimientos empleen personal del corregimiento, pues la mayoría de los colaboradores de estos negocios provienen de otros lugares.
Aseguró que actualmente en Río Abajo operan cerca de 200 talleres, que no resuelven los problemas a la gente del lugar, mas bien le produce contrariedades.
Citó que entre las irregularidades que los talleres propician, destacan las chatarras que abandonan en las vías, la cantidad de automóviles que estacionan en las calles, porque no les cabe en el establecimiento, acción que obstruye el paso de otros autos y de los peatones.
Agregó que como si fuera poco, en algunos de estos locales el Ministerio de Salud ha detectado focos de infestación del mosquitos Aedes aegypty, causante del mortal dengue hemorrágico.
Según el concejal, ya denunció en dos oportunidades esta situación ante el Consejo Municipal de Panamá, donde se solicitó al municipio capitalino que no otorgue un permiso adicional para que en Río Abajo se instale un taller más.
"No puede ser que Río Abajo se vaya a convertir en el área de los talleres de la ciudad capital", indicó. Precisó que la población de este corregimiento ha disminuido producto de que cada vez que se derrumba o se incendia una casa, en vez de edificar más viviendas en mejores condiciones, se instalan talleres.
"Esta situación es preocupante y por eso se plantea el tema ante los medios de comunicación y ante las instancias pertinentes", dijo.
Al preguntársele qué ha hecho la corregiduría sobre este inconveniente, explicó que próximamente se efectuarán acciones contra estos negocios que operan de manera clandestina, pues esta sería una fórmula para disminuir el problema.
Destacó que no ha existido acercamiento con los propietarios de los talleres, porque cada cual defiende sus intereses particulares, pero que los dueños son conscientes de la situación.
El Panamá América intentó abordar a los dueños de al menos tres de los grandes talleres, pero unos informaron que no tenían comentarios sobre el particular o no se encontraban.
"A todo esto hay que sumarle la cantidad de talleres improvisados, los que se denominan "talleres de palo de mango", que funcionan bajo la sombra de un árbol", manifestó.