Ronaldinho
Rijkaard se quedó con los que quería y ha obtenido los resultados de su maniobra. El dos a cero que le impuso, el pasado fin de semana, el Deportivo La Coruña cesó las esperanzas azulgranas para las finales de la Champions, y el FC Barcelona, otrora un fijo para las victorias, parece hundirse en una discreción propia de los equipos intrascendentes. Y es que en el club que preside Jan Laporta, Rijkaard podría ser el promotor de una paulatina desmoralización que comenzó por anular a quien había sido el eje de las victorias del equipo, el brasileño Ronaldinho.
Emblemático y célebre, Ronaldinho ha sido el armador, el hombre de la pelota filtrada y de la magia que asombraba, sin restarle méritos a jugadores sobresalientes como Samuel E’too o Leonel Messi. Rijkaard negó una vez que Ronaldinho tuviera lesiones de consideración, y emitió declaraciones que ponían en duda la honestidad del brasileño. Hace unas semanas técnicos y médicos confirmaron las molestias de Ronaldinho. Pero entre esa confirmación y el inicio de las desavenencias con Rijkaard se ha ido conformando un abismo que, como se sabe, culminará con el traspaso de Ronaldiho al Milán de Berlusconi. Al final, el Barsa y la liga española pierden a una de sus mejores figuras. Queda por ver cuánto tiempo le tomará al equipo remontarse al nivel que tenía pero, sobre todo, cuál será el futuro de Rijkaard.