Ronda el hambre
La pobreza de decenas de miles de personas se incrementa y se agrava en Panamá con afloración de una crisis global de alimentos, que no tiene visos de parar sino más bien de incrementarse. A nivel mundial unas 100 millones de personas están en el ojo de la tormenta, aumentando vertiginosamente la indigencia, el hambre y la desnutrición que ya afecta a 2 mil millones de personas que viven en pobreza extrema.
El problema es que vivimos la crisis del modelo dominante de producción y distribución de alimentos, reflejada en la especulación a gran escala y el alza injustificada de precios. La reducción de la capacidad gubernamental de regular sus políticas agrícolas nacionales y seguridad alimentaria, apoyar la agricultura local, regular el dumping en los alimentos, y mantener reservas de alimentos.
Los grandes agronegocios impulsan la creciente apropiación de los recursos de tierra cultivable distribuidos inequitativamente, produciendo desplazamiento de la población rural por la destrucción de la producción local y diversificada de alimentos, y más dependencia de importaciones de alimentos, a lo que se suma el aumento de los precios del petróleo.
El desarrollo y uso de agrocombustibles no cambia, sino que perpetúa el modelo de producción y consumo de la civilización moderna, urbana e industrial. El desarrollo e imposición de organismos genéticamente modificados, que acompañados de un paquete tecnológico basado en plaguicidas, reemplazan sistemáticamente los cultivos tradicionales, volviendo cada vez más precaria y dependiente la vida de los pueblos.
¿Qué hacer? Establecer políticas sostenibles de soberanía alimentaria validando el derecho de los pueblos a definir su política agraria y alimentaria, el derecho de los campesinos a producir alimentos y de los consumidores a decidir lo que quieren consumir y quién y cómo se los produce.
La soberanía alimentaria prioriza la producción agrícola local para alimentar a la población; el acceso de los campesinos y de los sin tierra a la tierra, semillas, agua y crédito; el derecho a precios agrícolas ligados a los costos de producción y de los países a protegerse de importaciones agrícolas y alimentarias a precios que no corresponden a los costos reales de producción.
Es clave tomar acciones urgentes para detener la expansión actual del proceso de liberalización agrícola dirigida por el mercado; respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, el derecho humano a alimentarse, incluido el acceso a los recursos productivos. Los gobiernos, garantizar que las víctimas de hambre aguda y crónica sean ayudadas y apoyadas en su búsqueda por sobrevivir y recuperar sus capacidades de producir o adquirir sus alimentos o medios necesarios para alimentarse en dignidad.
Aplicar moratorias a las metas de producción de agrocombustibles a fin de evitar un futuro deterioro de la presente crisis alimentaria, al saqueo y desalojo de la tierra y su expansión para el agronegocio, y medidas para apoyar plenamente los campesinos, dedicados a la producción diversificada, sustentable y agroecológica de alimentos. ¿Cuál es la posición de los precandidatos? (Fuentes: Vía Campesina, Conferencia Para La Soberanía Alimentaria, Por Los Derechos Y La Vida/FIAN Internacional).
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