Rotaciones clínicas estudiantiles en la CSS
Esta vez la historia no se repitió, por más que trataba de buscar el primer enfoque que le daría este artículo, me encontraba allí, petrificada, sin saber cómo empezar. Y es que hablar en nombre de uno mismo es fácil, pero hacerlo sabiendo que llevas a cuesta la voz de un amplio grupo de personas que también quieren hacerse sentir en estas líneas, es una labor titánica. Para este caso, me refiero a los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, con los cuales comparto el orgullo de formar parte. Nuestra escuela se ha caracterizado por mantener márgenes de excelencia en el ámbito académico, formando profesionales de la salud capaces de expandir sus carreras, no solamente a nivel de consulta médica, sino también en campos como la docencia y la investigación.
Ya son 50 años de evolución, lapso éste en que se han formado la mayoría de los médicos panameños, hombres y mujeres, cuya vocación por esta noble profesión, les ha valido sacrificios, satisfacciones y una vida entregada al servicio de los demás. Es larga la historia de nuestra facultad; la solidez que la sostiene no le ha sido regalada, pues son muchos los años de experiencia y de estar al servicio de nuestro país, caracterizándose por tener un sistema de evaluación exigente a sus estudiantes, promoviendo los valores que envuelven la vida de todo un médico, fomentando integralmente mediante diversos grupos como el Comité Científico, las Ligas Deportivas, el Comité de Acción Social y la Revista Médico Científica, cada uno de ellos respaldado por nuestra Asociación de Estudiantes.
Sumando todos estos aspectos antes señalados, el resultado es que seamos poseedores de una total conciencia de la envergadura de nuestra profesión. También debo destacar que nuestra Facultad de Medicina, como parte de la Universidad de Panamá, que es la universidad oficial del Estado, ha permitido a jóvenes de todos los estratos sociales del país estudiar esta carrera y otras afines. Pero, ¿qué pensaría usted si le digo que se está atentando con el nivel de preparación que recibimos los estudiantes? Seguramente la pregunta lo dejará intrigado y hasta preocupado, pues se trata de la educación de personas que en un futuro estarán estrechamente vinculadas con el bienestar de vidas humanas, quizás, la suya. También se deben estar cuestionando cuáles son mis fundamentos para hacer una aseveración tan seria. ¿Qué es lo que está pasando?
Permítanme explicarlo. Al llegar al cuarto año de la carrera, los estudiantes comienzan a complementar sus estudios con prácticas conocidas como rotaciones clínicas. Esta etapa es esencial, ya que por primera vez, el estudiante comienza a familiarizarse al trato con el paciente, aplicará los conocimientos adquiridos durante los años en que estudió las ciencias básicas de la medicina y tendrá una integración teórica-práctica más amplia. El Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social ha sido una de las cunas de todos los médicos formados en nuestra facultad. El "Hospital de los Asegurados" ha sido testigo de los primeros pasos de generaciones de médicos, siendo estos mismos los que han construido los hospitales docentes de la CSS y les han dado reconocimiento como centros de educación superior. Nuestra preocupación parte de las propuestas de una Comisión de la Junta Directiva de la CSS de permitir el uso del Complejo Hospitalario Metropolitano por parte de universidades privadas, sabiendo que aún con sólo la presencia de estudiantes de la Universidad de Panamá, no se dan a vasto los médicos preceptores de las diversas disciplinas clínicas.
El tema es bastante polémico, pues lamentablemente apoya la errónea teoría de que existe rivalidad entre estudiantes de nuestra facultad e instituciones privadas. Si estas propuestas llegasen a concretarse, nuestra escuela hospital sería colmada de estudiantes de varias universidades privadas, lo que repercutirá desfavorablemente, tanto en pacientes como en estudiantes. Por ejemplo, es mucho más cómodo tanto para el doctor preceptor como para los estudiantes, trabajar en grupos pequeños, pues así se dará la oportunidad de que los estudiantes puedan practicar con el paciente lo aprendido, sin poner en peligro el derecho del mismo a recibir una atención calificada y lo más importante, que no falte a su dignidad humana. Imagínese cómo se sentiría usted si va en busca de la cura para su malestar y se encuentra conque 15 ó 20 estudiantes de medicina deben palparle o examinarle; ejemplos como éste se repetirían constantemente de ser aprobado este proyecto.
Inevitablemente habría una pérdida de la calidad académica e igualmente un déficit en el aspecto humano. Considero que la comisión destinada a este cometido debe revisar con más detenimiento esta propuesta, echar a un lado los intereses que puedan haber de por medio y plantear soluciones que se ajusten a nuestra realidad preguntándose: ¿Qué objeto tendría hacer un cambio que no beneficiaría a ninguna de las partes? o, ¿de qué manera se puede hacer uso del hospital sin que haya como resultado menoscabos? Ahora observándolo todo desde un plano muy personal, aclaro que bajo ninguna circunstancia resto mérito a los estudiantes de estas casas de estudios superiores privadas, pues nos une ese profundo y humilde sentimiento de amor hacia la medicina, que algún día nos llevará a convertirnos en colegas.
También, me atrevo a incursionar en el tema sin todavía estar haciendo rotaciones clínicas, pues las decisiones que se tomen con respecto a esta problemática en el día de hoy, serán pieza clave en mi formación profesional y la de mis compañeros, a corto plazo. De igual forma, hago un llamado a la comisión encargada de la Junta Directiva de la CSS: Que no prevalezcan intereses privados sobre los derechos de los asegurados. Por favor ¡No permitan que se deteriore la calidad de la enseñanza médica panameña!.
Ya son 50 años de evolución, lapso éste en que se han formado la mayoría de los médicos panameños, hombres y mujeres, cuya vocación por esta noble profesión, les ha valido sacrificios, satisfacciones y una vida entregada al servicio de los demás. Es larga la historia de nuestra facultad; la solidez que la sostiene no le ha sido regalada, pues son muchos los años de experiencia y de estar al servicio de nuestro país, caracterizándose por tener un sistema de evaluación exigente a sus estudiantes, promoviendo los valores que envuelven la vida de todo un médico, fomentando integralmente mediante diversos grupos como el Comité Científico, las Ligas Deportivas, el Comité de Acción Social y la Revista Médico Científica, cada uno de ellos respaldado por nuestra Asociación de Estudiantes.
Sumando todos estos aspectos antes señalados, el resultado es que seamos poseedores de una total conciencia de la envergadura de nuestra profesión. También debo destacar que nuestra Facultad de Medicina, como parte de la Universidad de Panamá, que es la universidad oficial del Estado, ha permitido a jóvenes de todos los estratos sociales del país estudiar esta carrera y otras afines. Pero, ¿qué pensaría usted si le digo que se está atentando con el nivel de preparación que recibimos los estudiantes? Seguramente la pregunta lo dejará intrigado y hasta preocupado, pues se trata de la educación de personas que en un futuro estarán estrechamente vinculadas con el bienestar de vidas humanas, quizás, la suya. También se deben estar cuestionando cuáles son mis fundamentos para hacer una aseveración tan seria. ¿Qué es lo que está pasando?
Permítanme explicarlo. Al llegar al cuarto año de la carrera, los estudiantes comienzan a complementar sus estudios con prácticas conocidas como rotaciones clínicas. Esta etapa es esencial, ya que por primera vez, el estudiante comienza a familiarizarse al trato con el paciente, aplicará los conocimientos adquiridos durante los años en que estudió las ciencias básicas de la medicina y tendrá una integración teórica-práctica más amplia. El Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social ha sido una de las cunas de todos los médicos formados en nuestra facultad. El "Hospital de los Asegurados" ha sido testigo de los primeros pasos de generaciones de médicos, siendo estos mismos los que han construido los hospitales docentes de la CSS y les han dado reconocimiento como centros de educación superior. Nuestra preocupación parte de las propuestas de una Comisión de la Junta Directiva de la CSS de permitir el uso del Complejo Hospitalario Metropolitano por parte de universidades privadas, sabiendo que aún con sólo la presencia de estudiantes de la Universidad de Panamá, no se dan a vasto los médicos preceptores de las diversas disciplinas clínicas.
El tema es bastante polémico, pues lamentablemente apoya la errónea teoría de que existe rivalidad entre estudiantes de nuestra facultad e instituciones privadas. Si estas propuestas llegasen a concretarse, nuestra escuela hospital sería colmada de estudiantes de varias universidades privadas, lo que repercutirá desfavorablemente, tanto en pacientes como en estudiantes. Por ejemplo, es mucho más cómodo tanto para el doctor preceptor como para los estudiantes, trabajar en grupos pequeños, pues así se dará la oportunidad de que los estudiantes puedan practicar con el paciente lo aprendido, sin poner en peligro el derecho del mismo a recibir una atención calificada y lo más importante, que no falte a su dignidad humana. Imagínese cómo se sentiría usted si va en busca de la cura para su malestar y se encuentra conque 15 ó 20 estudiantes de medicina deben palparle o examinarle; ejemplos como éste se repetirían constantemente de ser aprobado este proyecto.
Inevitablemente habría una pérdida de la calidad académica e igualmente un déficit en el aspecto humano. Considero que la comisión destinada a este cometido debe revisar con más detenimiento esta propuesta, echar a un lado los intereses que puedan haber de por medio y plantear soluciones que se ajusten a nuestra realidad preguntándose: ¿Qué objeto tendría hacer un cambio que no beneficiaría a ninguna de las partes? o, ¿de qué manera se puede hacer uso del hospital sin que haya como resultado menoscabos? Ahora observándolo todo desde un plano muy personal, aclaro que bajo ninguna circunstancia resto mérito a los estudiantes de estas casas de estudios superiores privadas, pues nos une ese profundo y humilde sentimiento de amor hacia la medicina, que algún día nos llevará a convertirnos en colegas.
También, me atrevo a incursionar en el tema sin todavía estar haciendo rotaciones clínicas, pues las decisiones que se tomen con respecto a esta problemática en el día de hoy, serán pieza clave en mi formación profesional y la de mis compañeros, a corto plazo. De igual forma, hago un llamado a la comisión encargada de la Junta Directiva de la CSS: Que no prevalezcan intereses privados sobre los derechos de los asegurados. Por favor ¡No permitan que se deteriore la calidad de la enseñanza médica panameña!.