Rusia ingresó a la OTAN
La rápida y decidida posición de Putin, a las pocas horas de producirse la tragedia del 11 de setiembre en Nueva York, solidarizándose con Estados Unidos y reiterando su repudio al terrorismo, fue la recomendación fundamental para el ingreso de Rusia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
El astuto político ruso mató dos pájaros de un solo tiro. Dio un giro de 180 grados a la estrategia militar de lo que fue la Unión Soviética, vigente después de la segunda guerra mundial hasta la caída del Muro de Berlín, cambiando hostilidades por cooperación, y al mismo tiempo ganó la adhesión tácita de la OTAN a la lucha de Rusia contra los terroristas chechenos.
De un plumazo, Putin enterró la historia de la guerra fría y la separación estratégica entre el Occidente democrático y el Oriente marxista- leninista. Gorbachov y Yeltsin no llegaron tan lejos en las transformaciones fundamentales del régimen comunista como este frío y calculador ex funcionario de la KGB que está cambiando radicalmente la estructura ideológica y económica de su país, sin mucha bulla.
La Organización del Atlántico Norte, (OTAN)) el mayor bloque militar de la historia, fue creada en 1949 como un intento de las democracias capitalistas occidentales de hacer frente al régimen del partido comunista en la URSS y en los países satélites de Europa Oriental.
El Pacto de Varsovia, creado como una anti-OTAN, se disolvió automáticamente, La derrota del bloque soviético no fue tanto resultado de la presión de los adversarios ideológicos sino consecuencia de una implosión, esto es el desplome interno del sistema totalitario.
Con una economía asfixiada y un creciente descontento entre una población desprovista de incentivos para elevar la calidad de los productos, la economía soviética se hundió, arrastrando en el marasmo productivo a las naciones del llamado mundo socialista.
La OTAN había servido para establecer un cordón armamentístico que tenía a Moscú como blanco central. Mas, la caída del enemigo no condujo a la disolución de la OTAN. La alianza no bajó la guardia, no obstante el colapso comunista, previendo nuevos frentes de batalla, tal como aconteció.
El nuevo enemigo pasó a ser el terrorismo y los regímenes fundamentalistas del Medio Oriente y la ex Yugoslavia. La OTAN ampliada es una de las garantías militares del nuevo orden internacional.
El astuto político ruso mató dos pájaros de un solo tiro. Dio un giro de 180 grados a la estrategia militar de lo que fue la Unión Soviética, vigente después de la segunda guerra mundial hasta la caída del Muro de Berlín, cambiando hostilidades por cooperación, y al mismo tiempo ganó la adhesión tácita de la OTAN a la lucha de Rusia contra los terroristas chechenos.
De un plumazo, Putin enterró la historia de la guerra fría y la separación estratégica entre el Occidente democrático y el Oriente marxista- leninista. Gorbachov y Yeltsin no llegaron tan lejos en las transformaciones fundamentales del régimen comunista como este frío y calculador ex funcionario de la KGB que está cambiando radicalmente la estructura ideológica y económica de su país, sin mucha bulla.
La Organización del Atlántico Norte, (OTAN)) el mayor bloque militar de la historia, fue creada en 1949 como un intento de las democracias capitalistas occidentales de hacer frente al régimen del partido comunista en la URSS y en los países satélites de Europa Oriental.
El Pacto de Varsovia, creado como una anti-OTAN, se disolvió automáticamente, La derrota del bloque soviético no fue tanto resultado de la presión de los adversarios ideológicos sino consecuencia de una implosión, esto es el desplome interno del sistema totalitario.
Con una economía asfixiada y un creciente descontento entre una población desprovista de incentivos para elevar la calidad de los productos, la economía soviética se hundió, arrastrando en el marasmo productivo a las naciones del llamado mundo socialista.
La OTAN había servido para establecer un cordón armamentístico que tenía a Moscú como blanco central. Mas, la caída del enemigo no condujo a la disolución de la OTAN. La alianza no bajó la guardia, no obstante el colapso comunista, previendo nuevos frentes de batalla, tal como aconteció.
El nuevo enemigo pasó a ser el terrorismo y los regímenes fundamentalistas del Medio Oriente y la ex Yugoslavia. La OTAN ampliada es una de las garantías militares del nuevo orden internacional.