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Sábado y domingo


Los primeros cristianos, a pesar de que habían estado años y años celebrando el sábado como día semanal de descanso y culto, escogieron desde el principio el domingo como su día de reunión y de Eucaristía.
El motivo aparece claro: es que resucitó Jesús, el que entonces se llamaba "el primer día", después del sábado y que ellos fueron entendiendo claramente como "el día del Señor". Podían haber optado por el jueves, por el recuerdo de la Eucaristía, o por el viernes, en honor de la muerte de Cristo, o el mismo sábado, cambiándole su contenido: pero fue el domingo el día que ya desde la primera generación se caracterizó como día festivo de reunión para los cristianos". La Iglesia por una tradición apostólica que trae su origen del mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado corazón día del Señor o domingo" (Sacrosantum Concilium 106).
Cómo aparece ese día en el Nuevo Testamento, qué características se le ven, cómo se celebra. En nuestras liturgias hay algunos elementos que vienen de épocas posteriores al Nuevo Testamento, pero la celebración del domingo entronca con la comprensión de la generación apostólica.
En el episodio del capítulo 24 del Evangelio de Lucas se nos narra la aventura de los discípulos de Emaús se nos dice que "era el primer día de la semana" (vv.1,13). Cuando los discípulos huyen de Jerusalén y de la comunidad y se van a su pueblo, Emaús. Iban tan frustrados y deprimidos que no conocieron de Sagrada Escritura cuya esencia era demostrar cómo en el plan de salvación de Dios entraba también la muerte del Mesías. Y en un lenguaje totalmente eucarístico Lucas describe lo que sucedió luego de la invitación a cenar con ellos y así "se les abrieron los ojos y le reconocieron" y sus corazones ardieron con la aceptación vital de la Palabra. Y fueron a comunicarles a sus compañeros que reunidos también habían tenido experiencia similar y la expresaban diciendo: "El Señor, en verdad, ha resucitado".
En otras palabras, Lucas nos ofrece una catequesis completa de lo que representa ese "primer día de la semana" para los cristianos: la experiencia del encuentro con el Señor resucitado, que se concreta en la explicación de las Escrituras, en la Eucaristía y en la comunidad reunida, los tres siglos fundamentales por los que El Señor se muestra a los que no hemos tenido la suerte, como la primera generación de verle, oírle y tocarle en su vida mortal o en sus apariciones de Resucitado.
En ese primer día de la Semana también se concentran para nosotros los signos de la cercanía del Señor glorioso. También le "reconocemos" en su palabra, en su Eucaristía y en el seno de la comunidad cristiana, y celebramos el memorial de su muerte y resurrección, todo ello, obviamente, si están abiertos nuestros ojos y no bloqueados con distracciones y preocupaciones.
Otros evangelista, Juan, nos ayuda a entender el domingo a partir de lo que pasó aquel "primer día de la Semana" (Juan 20, 19-29). "Al atardecer de aquel primer día de la semana", se encontraban los discípulos atemorizados y encerrados, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo "la paz con vosotros. Como el padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados". "Ocho días después, estaban otra vez los discípulos reunidos y Tomás con ellos: estando las puertas cerradas, se presentó Jesús, en medio de ellos y les dijo "paz con vosotros".
Desmenuzando el texto vemos la insistencia sobre el día de la semana (el primer día y luego a los ocho días), - la reunión que en esos días tienen los discípulos - la presencia del Resucitado en medio de ellos - la fe de los discípulos, no compartida en primer lugar por Tomas, a pesar del testimonio de todos: "hemos visto al Señor y luego alabada por Jesús también en Tomás, con una proyección a todos nosotros "bienaventurados los que no vieron y creyeron"- la paz que el Resucitado comunica a los suyos - el recuerdo de la pasión de Jesús: les muestra a todos, y luego de modo particular a Tomás, sus manos y su costado: es el Señor Glorioso el que se les aparece, pero con las llagas como recuerdo de su pasión - el envío misionero por parte de Jesús. Se añaden, en relación con el relato de Lucas, nuevos elementos - la donación del Espíritu, el mejor del Resucitado, el encargo de la reconciliación, el perdón de los pecados como un apunte de la actividad sacramental y mediadora de la comunidad cristiana.
En Hechos 20,7-12 se nos cuenta cómo tuvo lugar en Tróada la reunión con Pablo y la resurrección del joven muerto: "el primer día de la semana", de nuevo, y "estando nosotros reunidos para la fracción del pan". La comunidad se congrega este día con una finalidad concreta, la fracción del pan, que va siendo el nombre de la Eucaristía. En esta reunión se nos indica que también hay una larga plática de Pablo ante la asamblea que se reúne en "la estancia superior" (El aposento alto), donde había abundantes lámparas. Cuando el joven Eutico se duerme y se cae del tercer piso (ya en la primera generación aparece precisamente un joven durmiéndose en Misa) sucede algo que Lucas intencionalmente relaciona con lo que están celebrando: Pablo le resucita y a continuación celebra con todos la Eucaristía (partió el pan y comió) y todos se consolaron.
Y todo fue el "primer día de la semana". En el Apocalipsis es donde en el c. 1,10 encontramos que tuvo una visión "el día del Señor" (kyriake heméra: in dominica die) que se traduciría por día señorial, el día que pertenece al Señor Jesús, el Kyrios.
Por tanto los valores seculares del domingo cristiano están ya ahí, en los datos que proporciona el Nuevo Testamento.
...Es el día en que celebramos la victoria pascual de Cristo, el Señor, por eso se llama el día del Señor - ha sido elegido para la reunión comunitaria: los que creen en Cristo como Señor se congregan el domingo para celebrar su pascua, y siente gozosamente su presencia en medio de ellos - sobre todo cuando celebran la fracción del pan, la Eucaristía, el sacramento privilegiado en que el Señor se les hace presente y se les da como alimento, pero también la experimentan presente en la proclamación de la palabra.
El domingo es el primer día de la semana no el "week-end".

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