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Sabia Medida


Con gran satisfacción recibimos la noticia de que la Caja de Seguro Social, en coordinación con la Caja de Ahorro, establecerían los mecanismos que facilitarían préstamos blandos a los jubilados y pensionados de la primera institución de Seguridad Social. Esto contribuye a eliminar lo que es un secreto a voces: la clientela predilecta de las Casas Financieras del país, la constituye, de modo significativo, este grupo etario, sobre todo, el caracterizado por los más bajos y escuálidos ingresos.
Muchas son las razones que intervienen en el hecho de que esta población sea presa de los intereses lucrativos de estas empresas económicas. Desde luego que el monto de sus ingresos ocupa un lugar importante en la situación; pero también vale destacar la falta de restricciones institucionales que impidieran, de manera efectiva, el abuso económico; igual importancia adquiere la enorme facilidad que les brindan bucaneros y agiotistas para la adquisición de los préstamos; claro que posteriormente, se las cobran con creces, ensartándolos en un rosario de penurias económicas que los convierte en clientes cautivos, casi a perpetuidad, de las mencionadas empresas particulares.
No faltará quien arguya que se trata de una "libre empresa" que no "obliga" a nadie a adquirir sus servicios, pero por supuesto que los mecanismos de coerción se han sofisticado de tal manera, que las víctimas terminan agradeciendo a sus verdugos el favor que les hacen, sobre todo, por la prontitud y eficacia con que los incorpora a su ciclo económico. No importa que lo hagan a través de intereses leoninos que a duras penas les permite respirar para mantenerlos como sujetos de crédito y descuento. Nada interesa que para ello se valgan de un sinnúmero de artimañas publicitarias como las que despliegan a través de los medios de comunicación de masas, porque "quizás sea el lenguaje publicitario el que más coacciona a la audiencia, y tal vez porque, precisamente, es el lenguaje mercantil por excelencia", (Armand Matterlart, "La Comunicación Masiva en el Proceso e Liberación", Siglo XXI, p.81) amén de los señuelos que distribuyen consistentemente en los centros de pagos, los días correspondientes, a saber: plumas, lápices, limas de uña, calendarios y mil chucherías que retienen la atención de los sujetos.
La problemática del pensionado y jubilado no es tan simple, ni se reduce sólo a la correlación entre éstos y las financieras; pasa por variables sociales de mucha complejidad, que reclaman una política social muy clara y definida. No obstante, desde una perspectiva operacional, la medida establecida por la Administración del Seguro Social, es un excelente punto de partida para mejorar la atención que esta población se merece, por su condición de envejeciente, pues "se impone un cambio en la valoración del hecho de envejecer y en el tratamiento de las personas mayores" (Alex Comfort, "Una Buena Edad", Editorial Debate, Madrid, 1977 p. 31). Visto de otro modo, constituye una forma, aunque modesta, de reciprocar y dignificar los esfuerzos a portados al desarrollo y bienestar del país y de las generaciones que los relevaron, más allá de una retórica barata que sólo se interesó en maquillar las realidades sociales que los golpeaban, pero sin soluciones que de manera concreta les dispensara los mecanismos de una vida más placentera, tal como lo exige la política sanitaria de la organización Mundial de la Salud, los Derechos Humanos y la ética de nuestro tiempo.
Este proyecto contará con muchos, que como nosotros, por trabajar de cerca con la III Edad, por pisar el umbral de la misma o por convivir con ella, hemos percibidos los dilemas y disyuntivas relacionados con el tema tratado, pero igualmente no faltarán quienes, motivados por mezquinos intereses, lo adversen e intenten sabotearlo, pero una cosa sí es cierta, bastará con el apoyo comunitario, especialmente de los prestatarios, y la voluntad gubernamental para que sobreviva, eche raíces y se expanda de manera exitosa.
En cuanto a los prestatarios, es necesario efectuar un trabajo educativo, que va más allá de las técnicas divulgativas e implica contemplar los elementos intrínsecos al perfil sico-social del panameño y más, específicamente, del geronte pensionado y jubilado; sus carencias y fortalezas, a fin de promover una actitud positiva que les permita no sólo independizarse de la dependencia económica de las financieras, sino adquirir un estilo de vida más consonó con una vejez digna.
El proyecto es una oportunidad de oro para que la Caja de Seguro y la de Ahorro, intensifiquen un trabajo técnico con esta población, utilizando los recursos que ambas tienen. Sería la coyuntura para que las Casas de Jubilados reivindicaran el rol socio-educativo que abandonaron, por la ausencia de un apoyo técnico y administrativo adecuado. La tarea es múltiple y compleja, pero el universo de posibilidades es infinito, siempre que medie la buena voluntad, los recursos y el interés. Prevenir es mejor que curar, por consiguiente, dotar de contenido social los programas dirigidos a la III Edad, es el mejor camino para garantizar una vida útil y satisfactoria a los que nos antecedieron en la construcción de la sociedad panameña.

101 años de Panamá América

 
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