Sacrificios engañosos
En la época de la Dictadura, la gente se acostumbró a entender las declaraciones gubernamentales en reversa. Si el Gobierno anunciaba que no habría escasez de agua, todo el mundo empezaba a acopiar todos los galones posibles; si decían que no aumentaría la gasolina, se formaban una enormes colas en las estaciones de expendio, y así por el estilo. Parece que el Gobierno de la Patria Nueva está reviviendo las prácticas de la vieja. Dijeron que la Ley 17 era la mejor propuesta y que no sería derogada ni suspendida. Primero la suspendieron, y ya se sabe que será derogada. Cuando la justicia hizo crisis, nombraron una Comisión de Estado cuyas recomendaciones se comprometían a seguir, ahora nos dicen que no tanto. Pero el colmo del engaño es el de la mal llamada "Reforma Fiscal". "No. No es una reforma tributaria" nos dijeron, "porque no sólo se van a revisar los impuestos, sino que también se ajustarán los gastos". ¡Puro cuento!
El Presupuesto General del Estado para la vigencia 2005 fue presentado por 6,192 millones de balboas y el del 2006 lo fue por B/. 6,740 millones. Este es un incremento de B/. 548 millones, o sea un aumento en el gasto público del orden del 8%. ¿Dónde está el sacrificio fiscal?
Al aumento de impuestos del Gobierno de Mireya Moscoso, el entonces líder opositor la llamó "Reforma Sacaplata". Hoy los empresarios y economistas advierten que la de ahora llevará a la quiebra a muchas empresas. Lo más grave es que mientras la "Reforma Quiebraempresas" le saca más plata al pueblo de lo que le sacó la llamada "Reforma Sacaplata", la partida discrecional del Presidente aumenta en varios millones y la partida de nombramientos por contrato de la Asamblea Nacional aumenta en otros tantos millones más. En un madrugonazo aprueba y publican la reglamentación de la "Reforma Quiebraempresas" agravando muchas de sus partes, a través de una facultad legislativa que la Constitución no les concede, y olímpicamente se burlan de las preocupaciones ciudadanas. Más vale que los señores del Gobierno recuerden que ahora estamos en una democracia y que el órgano más sensible del cuerpo humano es el bolsillo.
El Presupuesto General del Estado para la vigencia 2005 fue presentado por 6,192 millones de balboas y el del 2006 lo fue por B/. 6,740 millones. Este es un incremento de B/. 548 millones, o sea un aumento en el gasto público del orden del 8%. ¿Dónde está el sacrificio fiscal?
Al aumento de impuestos del Gobierno de Mireya Moscoso, el entonces líder opositor la llamó "Reforma Sacaplata". Hoy los empresarios y economistas advierten que la de ahora llevará a la quiebra a muchas empresas. Lo más grave es que mientras la "Reforma Quiebraempresas" le saca más plata al pueblo de lo que le sacó la llamada "Reforma Sacaplata", la partida discrecional del Presidente aumenta en varios millones y la partida de nombramientos por contrato de la Asamblea Nacional aumenta en otros tantos millones más. En un madrugonazo aprueba y publican la reglamentación de la "Reforma Quiebraempresas" agravando muchas de sus partes, a través de una facultad legislativa que la Constitución no les concede, y olímpicamente se burlan de las preocupaciones ciudadanas. Más vale que los señores del Gobierno recuerden que ahora estamos en una democracia y que el órgano más sensible del cuerpo humano es el bolsillo.