default

Sacrificios inútiles


Vemos con pesar, por ineficaz y riesgosa, toda huelga de hambre como medio de protesta y de presión para lograr resultados. Esta acción puede considerarse como un intento de suicidio, puesto que a las personas que la han motivado no se les puede legalmente exigir que accedan a las pretensiones de los huelguistas.

Además, por regla general, estas acciones no surten efecto alguno, y no son más que un esfuerzo y, en caso de muerte, un sacrificio inútil. Tal fue lo que ocurrió cuando la Primer Ministra de Inglaterra apodada la “Dama de Hierro”, hace unos treinta y tantos años, quien se mantuvo impertérrita tras una huelga de hambre que iniciaron cinco ciudadanos irlandeses. Dos de ellos murieron y los restantes la suspendieron. Desde entonces no ha ocurrido una nueva huelga.

Por lo común, los propios huelguistas tras darse cuenta de que nada logran, o desisten tras algunos días, o ceden a las peticiones de quienes les solicitan darla por terminada. Por otra parte, los encadenamientos tampoco suelen tener buenos resultados y constituyen también esfuerzos inútiles. No podemos tampoco descartar que en ellos puede haber mucho de teatro y figuración con riesgo contra la salud y la vida si a más de encadenarse se privan de tomar alimentos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América