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Saladino, el esfuerzo contra la desidia


Irving Saladino ha dado lo mejor de sí; ha cosechado triunfos recientes para el país; ha ocupado titulares en las ediciones de la última semana, y logrado que de una manera u otra, los panameños celebremos sus hazañas.
Lo incomprensible es, sin embargo, cómo ciertas entidades responsables del deporte, dejan de premiar estos logros. Pareciera un contrasentido, por las lamentaciones con que algunas personas inundan los medios de comunicación sobre el desorientado rumbo que lleva parte de nuestra juventud, pero cuando se producen ejemplos enaltecedores, como el de Saladino, no ocurre entonces un respaldo proporcional, digno, meritorio.
Es un comportamiento que invita a indagar con cuánto apoyo contó Saladino en la reciente jornada, y lo más seguro es que concluyamos en que de no ser por su voluntad y sus sueños, los panameños poco o nada tendríamos que celebrar.
Es hora, pues, que el Comité Olímpico Panameño (COP), ese extraño y discreto organismo que ahora parece negarle a Saladino un derecho que se ha ganado, respalde a este joven que ha iniciado y desarrollado una carrera que ha comenzado a dar frutos.
Ni más que decir que entidades como el COP dejan en la opinión pública una enrarecida impresión, no solo por esa inamovible estructura que ha presentado por años, sino por las incongruencias de sus actos con la misión para la que, supuestamente ha sido constituido.
Lo lamentable de esta situación, es que mientras que hay jóvenes como el que nos ocupa, tratando de ser mejores, de no caer en las peligrosas garras del vicio o en otras tentaciones, no se hagan presente aquellos que, ante la sociedad, justifican su labor, en el supuesto apoyo que les deben.
Ojalá que el COP entienda que no es un favor el que le hace a Saladino, sino un ejemplo importante el que él le regala a la juventud, al país, sin cobrarle absolutamente nada.

101 años de Panamá América

 
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