default

Salario digno


El tema salarial es de importancia pública, de ahí que el Gobierno  esté buscando, dentro del concepto de Trabajo Decente impulsado por la OIT, asegurar oportunidades justas de empleo e ingresos para todos. Pero el concepto como tal es complicado, pragmáticamente hablando; es difícil formular políticas públicas tendientes a reducir la pobreza y lograr un desarrollo equitativo, inclusivo para todas las edades y sostenible, cuando el problema latente es la desigualdad distributiva del ingreso.

El trabajo decente supone las aspiraciones de la gente durante su vida laboral, que les permite contar con oportunidades de una ocupación que sea productiva y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres.

Las negociaciones salariales deben partir desde las premisas de productividad y dignidad, pues se entiende que así como el empleador busca ganancias; el empleado busca el reconocimiento de sus aptitudes y capacidades productivas por la vía remuneratoria, en todo caso, la dignidad salarial se justiprecia en la medida que a la persona, su pago, le permita solventar sus necesidades básicas. Ahora bien, el rendimiento salarial puede verse disminuido por mala administración del empleado o por causas ajenas a su voluntad como las tendencias alcistas en precios de los bienes y servicios, por lo que si no se contemplan políticas económicas de protección al consumidor, el círculo vicioso se mantendrá y lo que una vez fue digno para una época, termina insuficiente para otra.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América