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Salarios abultados y economía baja


Desde hace dos lustros el salario de algunos empleados públicos ha ido incrementando hasta llegar a cifras astronómicas, sobre todo cuando la economía no ha sido correctamente reglamentada y el aumento del desempleo se hace más patente.
Cada día aumenta la cifra que paga el gobierno a ciertos funcionarios, directores de entidades, magistrados, Ente Regulador, CLICAC y otros más. Me parece que ganar diez mil balboas al mes es escandaloso cuando existen personas que no alcanzan ni siquiera el salario mínimo. Muchos ganan apenas para sobrevivir; miles de jubilados apenas si les alcanza para comprar medicamentos, propios de la edad, ya que en el Seguro Social no los hay por los malos manejos anteriores.
Hace unos días se regó la bola de que el nuevo director del Aeropuerto de Tocumen ganaría diez mil "rúcanos", que suena menos ofensivo. Cuando lo escuché, discutí que eso no podía ser porque lo consideraba un insulto a la inteligencia y a la pobreza en el país. Sin embargo, me lo aseguraron y sigo sin creerlo. ¿Qué pensarán los aseadores que deben tener salarios de hambre?
Cada día existen más cargos con ese jugoso salario. También hace unos días escuchaba por la radio sobre un magistrado del Tribunal Electoral y su esposa que ambos lo ganaban, llevando a su hogar la módica suma de B/.20 mil. ¿Será cierto? De ser así, ello nos confirma por qué hay explosiones sociales que llevan a los países a la bancarrota por falta de equilibrio.
Los panameños tenemos derecho a pensar que es cierta la estadística que nos coloca en el primer lugar en la peor distribución de la riqueza. Mientras unos derrochan otros tienen hambre, y el hambre es la madre de muchos levantamientos que trastocan la democracia y la paz en el mundo.
Asesores con cinco mil y más, que sólo van a sus oficinas cuando se los llama para una consulta.
Cuando un pueblo ve el despilfarro existente, que va a continuar, por los vientos que soplan; cuando las grandes empresas ganan cualquier cantidad de dinero mientras la gente ya tiene que comprar nuevamente en las tiendas de los chinitos; mientras se botarán a 40,000 empleados públicos para unir esos salarios y crear otros pocos con cifras altas, corremos el riesgo de que aparezca nuestro Chávez que ofrezca al pueblo equilibrar esa situación, para que, cuando lleguen al poder, hagan lo mismo y se bañen en la misma corrupción. En vez de crear prebendas para gente allegada al partido y querer ayudar a sus copartidarios, elaboren una política económica que permita la creación de empleos en el área privada.
Si este gobierno tiene buenas intenciones, hay que crear leyes que rebajen salarios a los grandes gamonales porque la corrupción llama a la corrupción. Así como se critica la era de los diez mil, así podría esta sociedad dar un apoyo irrestricto a los gobernantes si dan muestras de ser verdaderos estadistas dedicados a acabar con lo que se tiene.
Cuando se habla de que el PIB aumenta en Panamá; cuando los índices de desempleo dizque bajan para que la gente se sienta optimista, esto se hace de dos o tres grandes nominaciones sin contar con los de abajo.
Mientras existen empresas que ofrecen fiestas extravagantes con gasto de grandes sumas de dinero, miles de personas se van a la cama sin comer, ni ellos, ni sus hijos, ni los viejos.
No es que no quiero que haya ricos; sólo quiero que no haya tanto pobre, tanto horror en las capas sociales más bajas que trae como consecuencia reacciones negativas. Mientras más alarde hagan los ricos de sus posesiones y más derroche exista, más difícil se le hace a los políticos frenar sublevaciones. No es limosna ni solidaridad lo que necesita el pueblo. Necesita dignidad, vida para vivirla bien, empleos permanentes, reactivación de la economía para todos y no para unos pocos. Si no nos limitamos al quita y pon para que cada cinco años haya cambios, entonces podremos alimentar un pueblo y decirles: compatriotas, aquí estamos para ofrecerles oportunidades de ser alguien digno y no de ser mendigos, piedreros o ladrones de toda categoría. Bebamos buena agua, tengamos electricidad barata y medios de comunicación dignos de decir: aquí está Panamá rindiendo pleitesía a la inteligencia y a la capacidad para que todos los panameños vivamos dignamente y con un real en el bolsillo.

101 años de Panamá América

 
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