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Salida a la contaminación de bases


A medida que se agota el tiempo para la reversión de las pocas bases militares que restan, se hace más que evidente que Estados Unidos no podrá completar los trabajos de descontaminación. En realidad, desde hace años lo sabían y desde entonces empezaron a acuñar excusas que justificaron la devolución de áreas intensamente contaminadas, sin haber completado las obras de limpieza.
En esencia, tales excusas son: las limitantes tecnológicas y las limitantes ecológicas. Respecto a las primeras, se argumenta que no existe disponible tecnología alguna que garantice una limpieza total. Y en relación con la última, se dice que cualquiera forma de descontaminación que se intente, dañará irremediablemente extensas áreas de bosques y su fauna.
Los norteamericanos han ensayado también otras justificaciones, menos convincentes aunque elaboradas. Una es que el tratado suscrito con Panamá no los compromete a descontaminar más de lo razonable, y en consecuencia, en algunos sitios se ha limpiado a sólo un pie de profundidad, lo que no permitiría enterrar siquiera la punta de una coa ni de un horcón.
Otro argumento es culpar a Panamá por no definir de antemano el uso que dará a los contaminados polígonos de tiro en el futuro, como si ello fuera tan fácil de precisar. Hay en particular áreas muy contaminadas de enorme interés inmediato de empresarios panameños, como es el caso de sitios próximos al lago Gatún, donde se tiene previsto la construcción de urbanizaciones y hoteles de alto costo.
Quizás la excusa más cierta sea que Estados Unidos y Panamá bajo control de la dictadura militar, nunca pensaron que los polígonos de tiro fueran usados para cosa distinta a la de servir de sitios de prácticas de bombardeo. Pero ese detalle no fue previsto en los tratados, quedando tan solo impreso el compromiso norteamericano de sanear las áreas dentro de lo que fuera factible.
Moralmente, sin embargo, Estados Unidos parece estarse resignando a asumir la obligación de completar la descontaminación después de la fecha de reversión, con la ayuda de subcontratistas privados, según ha declarado el secretario general de Relaciones Exteriores, Daniel Delgado Diamante.
Esa sería una fórmula sabia que tendría el beneplácito panameño y de las organizaciones ecologistas internacionales preocupadas por la situación de un pequeño país que prestó parte de su territorio para construir un canal y defenderlo, y se lo devuelven parcialmente contaminado, sin contar con los medios para limpiarlo.


101 años de Panamá América

 
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