Salud por un brindis o para los panameños
Parece que últimamente está de moda escribir sobre la salud en Panamá, hablar sobre el sistema en este ramo y, hasta el señor Presidente muestra interés en el tema: nombra comisiones, le da responsabilidad al PNUD, se la quita a las autoridades de salud y nadie sabe por dónde va tablas.
El problema de la salud para los panameños poco pudientes no es nuevo. Se remonta a hace muchos años, tal vez desde los tiempos de la dictadura militar. No es que sea experta en programas de salud, pero trabajé suficientes años en ese sector, como para conocer las necesidades y dónde radica el mal.
Cuando hablamos de un sistema de salud, nos referimos a una amplia gama de situaciones que, si se unen, nos darán un resultado negativo cuando no se cumplen, y positivo si se llevan a cabo a la perfección.
Todas las deficiencias que se presentan ante el público como culpables de la mala salud de los panameños, no son más que parte del problema en total. Es inhumano que las personas que buscan una cita médica en el Seguro Social, deban hacer filas desde las cuatro de la madrugada; pero eso no es lo que les dará vida o se las quitará antes de tiempo.
Sin embargo, sí tiene su responsabilidad el hecho de que los pacientes que no tienen dinero deban suspender sus medicamentos, porque no hay para ellos en las instituciones de salud. Influye también los llamados números de cupos que deben atender los médicos, no importa si el tiempo es suficiente o no para hacer un buen diagnóstico y dar el tratamiento correcto. Influye también que algunos médicos lleguen dos horas atrasados a dar consulta y en el ese tiempo recortado atiendan el mismo número de pacientes.
En los últimos años se ha desatendido la docencia a los médicos y a los internos se les ha quitado la rotación por los cuartos de urgencia, que es donde nos fogueamos de verdad. Cuando tomaron esa medida yo protesté, pero no me hicieron caso.
El sistema de los Cuartos de Urgencia es tan deficiente, que he conocido casos que pasan 12 horas y más en una camilla esperando ser atendidos. No abren suficientes plazas de residentes para formar los especialistas necesarios en la demanda del país.
No hay un sistema correcto para que las prestaciones médicas sean aptas para los pacientes.
Y ni hablar de la medicina preventiva, que también dista de ser satisfactoria. Preferimos curar que prevenir. ¿Cuántas enfermedades pudieran evitarse con una buena medicina preventiva? Y se invertiría menos dinero.
¿Cuánto cuesta curar los miles de casos de dengue y cuánto costaría prevenirlo?
La educación sanitaria se ha descuidado también y las enfermedades cardiovasculares han aumentado por la obesidad y la mala alimentación.
Unas buenas autoridades de Salud ayudarían a tener un buen sistema de salud. Pero lo principal es el ahorro en la calidad de medicamentos e insumos sin importar lo que se compra.
La administración de los hospitales y centros de salud o policlínicas está en manos de personas que son nombradas por política y no por preparación.
Las posiciones importantes deben ser sometidas a concursos y tendríamos lo mejor para manejar la salud en Panamá.
Es indispensable comprender la salud integralmente. Cuando nombraron el grupo de garantes, todos capacitados, pensé que sería para elaborar un sistema completo de salud moderno, completo y que abarcara todas las facetas del problema.
Pero sólo se fueron al sistema único de salud que, tal vez, tiene el mismo interés que tuvo hace muchos años el Sistema Integrado y de desbancó al Seguro.
Mi manera de ver es que estos señores, que trabajaron con tan buena voluntad, perdieron su tiempo, porque el Gobierno hará exactamente lo contrario.
Mientras no elaboremos un verdadero Sistema de Salud que tome en cuenta todos los ángulos concernientes, no saldremos del subdesarrollo. Aún tenemos un Código de Salud del año 1947 y pretendemos modernizarnos hacia el primer mundo.
Actúemos con seriedad, porque los pacientes mueren antes de lo que debieran y otros viven de a prestado por obra y gracia del Espíritu Santo.
Seriedad necesitamos en este sentido.
marisín@movistar,com.pa
El problema de la salud para los panameños poco pudientes no es nuevo. Se remonta a hace muchos años, tal vez desde los tiempos de la dictadura militar. No es que sea experta en programas de salud, pero trabajé suficientes años en ese sector, como para conocer las necesidades y dónde radica el mal.
Cuando hablamos de un sistema de salud, nos referimos a una amplia gama de situaciones que, si se unen, nos darán un resultado negativo cuando no se cumplen, y positivo si se llevan a cabo a la perfección.
Todas las deficiencias que se presentan ante el público como culpables de la mala salud de los panameños, no son más que parte del problema en total. Es inhumano que las personas que buscan una cita médica en el Seguro Social, deban hacer filas desde las cuatro de la madrugada; pero eso no es lo que les dará vida o se las quitará antes de tiempo.
Sin embargo, sí tiene su responsabilidad el hecho de que los pacientes que no tienen dinero deban suspender sus medicamentos, porque no hay para ellos en las instituciones de salud. Influye también los llamados números de cupos que deben atender los médicos, no importa si el tiempo es suficiente o no para hacer un buen diagnóstico y dar el tratamiento correcto. Influye también que algunos médicos lleguen dos horas atrasados a dar consulta y en el ese tiempo recortado atiendan el mismo número de pacientes.
En los últimos años se ha desatendido la docencia a los médicos y a los internos se les ha quitado la rotación por los cuartos de urgencia, que es donde nos fogueamos de verdad. Cuando tomaron esa medida yo protesté, pero no me hicieron caso.
El sistema de los Cuartos de Urgencia es tan deficiente, que he conocido casos que pasan 12 horas y más en una camilla esperando ser atendidos. No abren suficientes plazas de residentes para formar los especialistas necesarios en la demanda del país.
No hay un sistema correcto para que las prestaciones médicas sean aptas para los pacientes.
Y ni hablar de la medicina preventiva, que también dista de ser satisfactoria. Preferimos curar que prevenir. ¿Cuántas enfermedades pudieran evitarse con una buena medicina preventiva? Y se invertiría menos dinero.
¿Cuánto cuesta curar los miles de casos de dengue y cuánto costaría prevenirlo?
La educación sanitaria se ha descuidado también y las enfermedades cardiovasculares han aumentado por la obesidad y la mala alimentación.
Unas buenas autoridades de Salud ayudarían a tener un buen sistema de salud. Pero lo principal es el ahorro en la calidad de medicamentos e insumos sin importar lo que se compra.
La administración de los hospitales y centros de salud o policlínicas está en manos de personas que son nombradas por política y no por preparación.
Las posiciones importantes deben ser sometidas a concursos y tendríamos lo mejor para manejar la salud en Panamá.
Es indispensable comprender la salud integralmente. Cuando nombraron el grupo de garantes, todos capacitados, pensé que sería para elaborar un sistema completo de salud moderno, completo y que abarcara todas las facetas del problema.
Pero sólo se fueron al sistema único de salud que, tal vez, tiene el mismo interés que tuvo hace muchos años el Sistema Integrado y de desbancó al Seguro.
Mi manera de ver es que estos señores, que trabajaron con tan buena voluntad, perdieron su tiempo, porque el Gobierno hará exactamente lo contrario.
Mientras no elaboremos un verdadero Sistema de Salud que tome en cuenta todos los ángulos concernientes, no saldremos del subdesarrollo. Aún tenemos un Código de Salud del año 1947 y pretendemos modernizarnos hacia el primer mundo.
Actúemos con seriedad, porque los pacientes mueren antes de lo que debieran y otros viven de a prestado por obra y gracia del Espíritu Santo.
Seriedad necesitamos en este sentido.
marisín@movistar,com.pa