Saludo a los trabajadores
Hace unos días se celebró el Día del Trabajo, como todos los años y los trabajadores lo toman también como su fecha. Deseo saludarlos desde esta columna y verter algunos conceptos sobre el tema de los sindicatos, haciendo un poco de historia sobre los mismos. Ese día escuchaba un programa de radio especial dirigido y asistido por dirigentes sindicales donde expresaban algunas frases con las que no estaba de acuerdo y otras que compartía. No pude conocer sus nombres, pero puedo decir que eran moderados en su hablar y no radicales como otros que conozco.
Los sindicatos juegan un papel importante en los países y son parte de la democracia. Es, por lo tanto, llamativo su comportamiento y su actuación. Junto a los empresarios y al gobierno, forman la tríada en la que descansa el desarrollo económico de los países. Si uno de los tres falla, se desequilibran los programas y la ampliación de todo el sector.
Me llamó la atención que uno de los participantes del programa expresó que los sindicatos son organizaciones que colaboran con la democracia. Eso es ahora, ya que en tiempo de la dictadura militar también colaboraron con la misma. Debemos recordar cómo luego del golpe, los sindicatos existentes de empleados de la empresa privada adversaban la dictadura y eran una piedra importante en el zapato de los militares. Fue así como el entonces General Omar Torrijos y sus ad lateres decidieron que debían atraerlos hacia su lado; los convenció dándoles prebendas, alentando su actitud frente a los empresarios y colocándolos como enemigos de los mismos. Fue como, gracias al poder que dio a esos sindicalistas de entonces, acabó con muchas empresas establecidas en el país e inició una lucha de clases sociales que no había existido en Panamá.
Fungiendo yo como Presidenta de la Asociación Médica Nacional, recibí una invitación interesante para asistir a una reunión en donde, por primera vez, se sentarían los sindicatos con los empresarios. Esa reunión la promovió el entonces Eduardo Vallarino, Presidente del CONEP, para limar asperezas; así fui testigo de una historia que pocos recuerdan, pero que fue la base a muchos programas conjuntos que no existen.
Se dice que nuestros trabajadores no son competitivos y una de las razones es la falta de preparación por deficiencia en la educación. Aquí falla uno de los pilares, el Gobierno que no lleva a cabo una transformación educativa que nos coloque a la vanguardia. Por otro lado, los patronos debieran dar un poco de sí para ayudar a la capacitación de esos trabajadores ya que su preparación redundaría en beneficio de las empresas; por ejemplo debieran pagarles cursos de inglés para su modernización y que estén a la altura si es que viene la ampliación del Canal. Aquí falla el otro pilar empresarial.
Los sindicatos deben modernizarse también y dejar a un lado ese odio contra los jefes que no los lleva a ningún lado; la confrontación no beneficia a nadie y, por el contrario, la avenencia traería cosas positivas para el país. Otra falla del gobierno está en no ser un verdadero árbitro y hacer de esa mancuerna un equilibrio completo. El beneficio que saquen de esto, sería llevarnos adelante.
Estas cosas y una buena capacitación con modernización de los sindicatos y sus líderes sí serían factor para ir a un primer mundo. No es el dinero sino la cultura. Pero, si los sindicatos son fuertes, no conviene al gobierno; los han dividido en tal forma que ahora están atomizados y desgastados, con permanencia de los mismos dirigentes y las mismas teorías que usan para su manejo; el juega vivo, el aprovechamiento de sus ventajas, también son perjudiciales. Los gremios empresariales deben despertar y velar por sus propios intereses que son sus empleados y el trabajo que realizan. Mejor capacitación, más rendimiento que se refleja económicamente y en la competitividad, sobre todo ahora que viene la globalización.
Quisiera que los tres pilares se pusieran de acuerdo algún día y caminaran por el mismo sendero para beneficio de la economía del país.
La brecha canalera debe tener correspondencia con la brecha entre riqueza y pobreza que azota al país. No pueden seguir desconectadas. La primera sumergida en el transitismo centralista, y la segunda en la aberrante desigualdad socio económica. La primera debe estar inmersa en una propuesta innovadora de cambio y desarrollo, que contribuya activamente en cerrar la segunda brecha. Así sea.
(raulleisr@hotmail.com)
Los sindicatos juegan un papel importante en los países y son parte de la democracia. Es, por lo tanto, llamativo su comportamiento y su actuación. Junto a los empresarios y al gobierno, forman la tríada en la que descansa el desarrollo económico de los países. Si uno de los tres falla, se desequilibran los programas y la ampliación de todo el sector.
Me llamó la atención que uno de los participantes del programa expresó que los sindicatos son organizaciones que colaboran con la democracia. Eso es ahora, ya que en tiempo de la dictadura militar también colaboraron con la misma. Debemos recordar cómo luego del golpe, los sindicatos existentes de empleados de la empresa privada adversaban la dictadura y eran una piedra importante en el zapato de los militares. Fue así como el entonces General Omar Torrijos y sus ad lateres decidieron que debían atraerlos hacia su lado; los convenció dándoles prebendas, alentando su actitud frente a los empresarios y colocándolos como enemigos de los mismos. Fue como, gracias al poder que dio a esos sindicalistas de entonces, acabó con muchas empresas establecidas en el país e inició una lucha de clases sociales que no había existido en Panamá.
Fungiendo yo como Presidenta de la Asociación Médica Nacional, recibí una invitación interesante para asistir a una reunión en donde, por primera vez, se sentarían los sindicatos con los empresarios. Esa reunión la promovió el entonces Eduardo Vallarino, Presidente del CONEP, para limar asperezas; así fui testigo de una historia que pocos recuerdan, pero que fue la base a muchos programas conjuntos que no existen.
Se dice que nuestros trabajadores no son competitivos y una de las razones es la falta de preparación por deficiencia en la educación. Aquí falla uno de los pilares, el Gobierno que no lleva a cabo una transformación educativa que nos coloque a la vanguardia. Por otro lado, los patronos debieran dar un poco de sí para ayudar a la capacitación de esos trabajadores ya que su preparación redundaría en beneficio de las empresas; por ejemplo debieran pagarles cursos de inglés para su modernización y que estén a la altura si es que viene la ampliación del Canal. Aquí falla el otro pilar empresarial.
Los sindicatos deben modernizarse también y dejar a un lado ese odio contra los jefes que no los lleva a ningún lado; la confrontación no beneficia a nadie y, por el contrario, la avenencia traería cosas positivas para el país. Otra falla del gobierno está en no ser un verdadero árbitro y hacer de esa mancuerna un equilibrio completo. El beneficio que saquen de esto, sería llevarnos adelante.
Estas cosas y una buena capacitación con modernización de los sindicatos y sus líderes sí serían factor para ir a un primer mundo. No es el dinero sino la cultura. Pero, si los sindicatos son fuertes, no conviene al gobierno; los han dividido en tal forma que ahora están atomizados y desgastados, con permanencia de los mismos dirigentes y las mismas teorías que usan para su manejo; el juega vivo, el aprovechamiento de sus ventajas, también son perjudiciales. Los gremios empresariales deben despertar y velar por sus propios intereses que son sus empleados y el trabajo que realizan. Mejor capacitación, más rendimiento que se refleja económicamente y en la competitividad, sobre todo ahora que viene la globalización.
Quisiera que los tres pilares se pusieran de acuerdo algún día y caminaran por el mismo sendero para beneficio de la economía del país.
La brecha canalera debe tener correspondencia con la brecha entre riqueza y pobreza que azota al país. No pueden seguir desconectadas. La primera sumergida en el transitismo centralista, y la segunda en la aberrante desigualdad socio económica. La primera debe estar inmersa en una propuesta innovadora de cambio y desarrollo, que contribuya activamente en cerrar la segunda brecha. Así sea.
(raulleisr@hotmail.com)