Salvar al planeta comienza en casa
Cada día son muchas las oportunidades que tenemos para ayudar a reducir los impactos del cambio climático como consecuencia del calentamiento global. Cada uno de nosotros, de manera individual o en grupo, podemos hacer pequeñas acciones que, sumadas, tienen la fuerza para resolver problemas comunes como la generación de basura sin clasificar, la contaminación acústica, visual, atmosférica, la deforestación y la desertificación, así como las enfermedades que generan. No obstante, nos hacemos los desentendidos, los poco interesados, los desinformados, los poco importa. Nunca consideramos nuestras acciones individuales y las empresas, la mayoría por ahora, no exhiben un comportamiento responsable con su entorno y los efectos que sobre el medio ambiente tienen sus procesos, productos y/o servicios.
Es hora de tomar acciones concretas y seguir el consejo de nuestros hijos e hijas que nos piden que los ayudemos a separar en casa los desperdicios, a recoger un día al mes la basura dejada por otros en nuestros barrios, calles, escuelas, parques y otras áreas públicas. Igualmente es hora de que las empresas hagan programas de responsabiliad social empresarial ambiental que vaya más allá de las regulaciones de producción más limpia que les exige éste y cualquier gobierno. Es la única manera de fomentar las iniciativas “Verdes” que, implementadas de manera eficiente, producen reducciones en los gastos de operación por miles de dolares, mejora la imagen de su empresa frente a los consumidores, crea clientes más fieles a sus marcas y nuevos mercados para productos innovadores.
Por su parte, el Estado debe dictar las políticas pero también implementar programas y proyectos a lo interno de sus instituciones para cumplir con las mismas exigencias que condicionan a los particulares. Es muy común ver cómo en casi todas las entidades gubernamentales y municipales, la basura, la chatarra, los muebles y otros equipos electrónicos y de laboratorio, muchos de estos con contenidos tóxicos, que son abandonados fuera de las instalaciones o dentro de las mismas sin ningún tipo de manejo y con escaza conciencia ambiental. Esto debe acabar.
Si queremos salvar al planeta en su hora más oscura, debemos todos ejercer nuestras obligaciones de cuidar el medioambiente para que en pocos años podamos vivir en una mejor casa, mejor barrio, mejor ciudad, en un mejor país, en un mejor planeta. Pero, el ejemplo comienza en la casa, las empresas y el Estado.