Salvemos al Elefante Blanco, el compromiso es de todos
El Hospital Santo Tomás (HST), otrora llamado el "Elefante Blanco", ha sido por más de 70 años el centro donde millares de pacientes han acudido a mejorar su condición de salud, y la escuela en la que muchos de los que hoy laboramos en salud en diversas regiones del país, nos hicimos realmente médicos, enfermeras, etc. Sin embargo, ante la mayor demanda por parte de la población, los embates políticos y financieros, y la pésima administración, este nosocomio se encuentra en una situación realmente desesperante: una gran carencia de recursos que se traduce en falta de insumos médicos quirúrgicos, equipo tecnológico adecuado, así como una estructura física totalmente deteriorada e inoperante.
Creo firmemente en los deseos de las nuevas autoridades por mejorar este hospital y dar la respuesta que los más humildes se merecen, pero así como el mal del Elefante Blanco es gravísimo y crónico, las medidas a adoptar deberán ser igualmente drásticas, cuyos efectos no se verán de la noche a la mañana. Se necesitará del concurso de todos: gobierno, funcionarios de salud, sociedad civil, aportando cada uno su cuota para salvar a este centro hospitalario.
En primer lugar, se requiere de una gestión transparente, absolutamente técnica, orientada a la eficiencia, sin asomo político-partidista, con un cuerpo de asesores capacitados y con experiencia en el sector, quienes deberán realizar inicialmente un estudio diagnóstico de cada departamento y servicio, que permita cuantificar y especificar la gravedad de la situación. Es vital revisar la información generada por el Departamento de Estadística, y aplicar una serie de indicadores tales como cobertura, rendimiento, costos, productividad del recurso humano, etc. No se puede hablar alegremente de aumentar el recurso humano (como he leído en otros escritos), sin evaluar la productividad del actual, cuando sabemos que la planilla de cualquier organización consume entre el 60-65% del presupuesto correspondiente.
Cuando el diagnóstico de la situación actual se encuentre listo, se deberá proceder a estudiar las múltiples causas que la han originado, buscando los nudos críticos correspondientes; detectar las fortalezas, debilidades, oportunidades, y amenazas del HST, para plantearnos escenarios futuros posibles, y un plan viable (incluyendo un presupuesto ajustado), que permita hacerlo realidad. Esto será un proceso largo y escarpado, donde no habrá "varitas mágicas", y sí una gran dosis de trabajo; en la que la capacitación gerencial de los mandos altos y medios será un factor decisivo. Se tendrá que brindar a las autoridades un enérgico apoyo, si los indicadores y los hechos muestran una tendencia favorable en la institución.
Sin lugar a dudas el HST requerirá una fuerte inyección financiera, que incluya fuentes externas al Estado, por lo que la creación de un Patronato parece ser una buena opción. No obstante, la crisis del elefante blanco no se resolverá únicamente con dinero; es esencial el cambio de actitud y el compromiso decidido de los empleados, muchos de los cuales se encuentran apáticos e indiferentes por la falta de recursos, estímulos e incentivos. Estos funcionarios sencillamente colgaron los guantes, se dejaron vencer por el ambiente, y quizá, en algunos casos, fueron seducidos por las bondades de los centros privados de salud. Este desánimo generalizado debe ser combatido, además de los medios necesarios, con una política de recursos humanos que fomente la motivación del personal y los estímulos para que cada uno de los funcionarios brinde lo mejor de sí, en esta ardua tarea de reconstrucción.
En esta época donde el término Calidad se ha convertido en una megatendencia, valdría la pena incorporar en el HST, un sistema de "mejora contínua" dentro de su gestión, siguiendo las experiencias que otras regiones del país ya han iniciado, como es el caso de la provincia de Veraguas.
Avedis Donabedian, el padre de la gestión de calidad en los servicios de salud, estableció una fórmula simple y genial:
ESTRUCTURA + PROCESOS = RESULTADOS
En ella se evidencia que para lograr resultados de excelencia se requieren buenas estructuras (física, financiera, humana, insumos, etc.), y procesos adecuados (la forma de realizar los diversos procedimientos más productivos y eficientes). Sin mejorar los procesos NO lograremos un impacto total en la calidad de la atención que queremos brindar a nuestros usuarios, así se inunde el HST con dinero.
Este es el momento en que debemos preguntarnos no sólo qué puede hacer el gobierno por mejorar la situación del HST, sino qué puede hacer cada uno, (a través de estrategias diversas: aportes de los médicos egresados, pacientes y de la comunidad en general, colectas, apoyo de las ONG y de los grupos cívicos, teletones-¿por qué no?-, etc., para salvar al Elefante Blanco y crear una institución con una "cara nueva": un hospital moderno, eficiente, con excelente calidad para los usuarios, los más humildes de Panamá.
¡...El compromiso es de todos!
La autora es médica magister en gerencia de servicios de salud.
Creo firmemente en los deseos de las nuevas autoridades por mejorar este hospital y dar la respuesta que los más humildes se merecen, pero así como el mal del Elefante Blanco es gravísimo y crónico, las medidas a adoptar deberán ser igualmente drásticas, cuyos efectos no se verán de la noche a la mañana. Se necesitará del concurso de todos: gobierno, funcionarios de salud, sociedad civil, aportando cada uno su cuota para salvar a este centro hospitalario.
En primer lugar, se requiere de una gestión transparente, absolutamente técnica, orientada a la eficiencia, sin asomo político-partidista, con un cuerpo de asesores capacitados y con experiencia en el sector, quienes deberán realizar inicialmente un estudio diagnóstico de cada departamento y servicio, que permita cuantificar y especificar la gravedad de la situación. Es vital revisar la información generada por el Departamento de Estadística, y aplicar una serie de indicadores tales como cobertura, rendimiento, costos, productividad del recurso humano, etc. No se puede hablar alegremente de aumentar el recurso humano (como he leído en otros escritos), sin evaluar la productividad del actual, cuando sabemos que la planilla de cualquier organización consume entre el 60-65% del presupuesto correspondiente.
Cuando el diagnóstico de la situación actual se encuentre listo, se deberá proceder a estudiar las múltiples causas que la han originado, buscando los nudos críticos correspondientes; detectar las fortalezas, debilidades, oportunidades, y amenazas del HST, para plantearnos escenarios futuros posibles, y un plan viable (incluyendo un presupuesto ajustado), que permita hacerlo realidad. Esto será un proceso largo y escarpado, donde no habrá "varitas mágicas", y sí una gran dosis de trabajo; en la que la capacitación gerencial de los mandos altos y medios será un factor decisivo. Se tendrá que brindar a las autoridades un enérgico apoyo, si los indicadores y los hechos muestran una tendencia favorable en la institución.
Sin lugar a dudas el HST requerirá una fuerte inyección financiera, que incluya fuentes externas al Estado, por lo que la creación de un Patronato parece ser una buena opción. No obstante, la crisis del elefante blanco no se resolverá únicamente con dinero; es esencial el cambio de actitud y el compromiso decidido de los empleados, muchos de los cuales se encuentran apáticos e indiferentes por la falta de recursos, estímulos e incentivos. Estos funcionarios sencillamente colgaron los guantes, se dejaron vencer por el ambiente, y quizá, en algunos casos, fueron seducidos por las bondades de los centros privados de salud. Este desánimo generalizado debe ser combatido, además de los medios necesarios, con una política de recursos humanos que fomente la motivación del personal y los estímulos para que cada uno de los funcionarios brinde lo mejor de sí, en esta ardua tarea de reconstrucción.
En esta época donde el término Calidad se ha convertido en una megatendencia, valdría la pena incorporar en el HST, un sistema de "mejora contínua" dentro de su gestión, siguiendo las experiencias que otras regiones del país ya han iniciado, como es el caso de la provincia de Veraguas.
Avedis Donabedian, el padre de la gestión de calidad en los servicios de salud, estableció una fórmula simple y genial:
ESTRUCTURA + PROCESOS = RESULTADOS
En ella se evidencia que para lograr resultados de excelencia se requieren buenas estructuras (física, financiera, humana, insumos, etc.), y procesos adecuados (la forma de realizar los diversos procedimientos más productivos y eficientes). Sin mejorar los procesos NO lograremos un impacto total en la calidad de la atención que queremos brindar a nuestros usuarios, así se inunde el HST con dinero.
Este es el momento en que debemos preguntarnos no sólo qué puede hacer el gobierno por mejorar la situación del HST, sino qué puede hacer cada uno, (a través de estrategias diversas: aportes de los médicos egresados, pacientes y de la comunidad en general, colectas, apoyo de las ONG y de los grupos cívicos, teletones-¿por qué no?-, etc., para salvar al Elefante Blanco y crear una institución con una "cara nueva": un hospital moderno, eficiente, con excelente calidad para los usuarios, los más humildes de Panamá.
¡...El compromiso es de todos!
La autora es médica magister en gerencia de servicios de salud.