Sanción necesaria
Los constantes vuelcos por regatas y exceso de velocidad por parte de conductores de vehículos de transporte público que llevan el mote de Diablos Rojos, frecuentemente en manos de jóvenes con insuficiente edad y tipo de licencia no apta para operar esa clase vehículos, hace imperativo actuar. Es preciso que se enfoque a los propietarios como responsables y se les persiga como tales. Ellos deben responder por los gastos de los funerales de los fallecidos y de hospitalización de los heridos a más de cubrir las respectivas indemnizaciones. Ellos son culpables, con toda gravedad del caso, por haber empleado, a sabiendas y al margen de la ley, a quienes les está vedado contratar.
Tenemos que evitar que personas ligadas a ese negocio, si llegan a ser diputados, sean miembros de la Comisión de Transporte de la Asamblea Nacional en la cual se sentarán como jueces y parte, llegado el caso. He allí la razón de la impunidad de los irresponsables y audaces conductores que violan los reglamentos del tránsito vehicular y acumulan miles de balboas en multas que no pagan y lo que no les acarreará consecuencia alguna, puesto que para su defensa y patrocinio están los muy poderosos propietarios.