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Sancionan por irrespetar silencio en el Casco Viejo


La corregidora encargada de San Felipe, Vanessa Sánchez sancionó con mil balboas a las organizadoras del Festival San Felipe por infringir el Decreto No. 29 de 12 de enero de 1995, que establece las zonas de silencio en la capital.
La sanción fue interpuesta por denuncias formuladas por moradores del corregimiento de San Felipe quejándose del ruido excesivo que se produce en los predios del local donde se lleva a cabo el citado festival.
En sus descargos, las organizadoras del festival aseguraron que siempre han tratado de mantener el volumen de la música baja y se han esforzado por cumplir con respetar la zona de silencio que rige para el Casco Viejo.
Una vez escuchados los alegatos de las organizadoras, la corregidora de policía, dispuso sancionar a Marlene Zarak, Yolanda Arosemena y Paola Smchit, administradoras del festival.
El Decreto No. 29 de 12 de enero de 1995 declara a San Felipe zona de silencio desde calle primera hasta la octava, incluyendo la Plaza Catedral y la Plaza de Francia.
La semana pasada, los residentes del inmueble Calle del Palacio denunciaron que en el Casco Viejo es "insoportable vivir" por el ruido y congestionamiento vehicular que se produce durante los eventos que se desarrollan en el área.
Mientras que Marlene Zarak, una de las organizadoras del festival, aseguró que le extraña la sanción interpuesta por la corregidora porque ellos desconocen quienes son los vecinos que formulan la denuncia.
Zarak dijo que ellos siempre interrogan a los vecinos sobre el volumen de la música y todos declaran que no les perturban por lo que no saben de donde vienen las quejas.
Indicó que ellas quieren conocer a los denunciantes y la cantidad de llamadas que se han recibido en la corregiduría reportando quejas sobre el ruido.
" A lo mejor es posible que todas las llamadas se han realizado de una sola casa", manifestó Zarak, quien dijo que de ser así eso es injusto.
Indicó que en base a su derecho a defenderse exige que la corregidora les presente las pruebas de las quejas porque ellos nunca recibieron denuncias personalmente a pesar de que conversaban con los vecinos.
Manifestó que ellos conocen que las quejas provienen de los vecinos de un solo edificio, pero que no son todos los residentes de ese inmueble los que se quejan.
La empresaria señaló que un residente de ese inmueble que tuvo un incidente con los propietarios de un bar cercano al festival se ha dedicado a denunciar el supuesto ruido y ha afectado injustamente un evento cultural.
Zarak dijo que su evento es netamente cultural con obras de teatros, cine, música jazz y otros actividades por lo que negó que ellos sean los causantes del ruido.
La fuente admitió que en Casco Viejo existe un problema de congestionamiento vehicular que aumenta por otras actividades que se llevan a cabo en el Teatro Nacional, en los restaurantes y café ´s que se han ubicado en el sector.
Explicó que es necesario que en el Casco Viejo se coloquen señales que adviertan a los conductores que es zona de silencio para que no suenen las bocinas de sus autos.
Negó que el festival sea un " toldo típico" , como denunció un vecino, porque es un evento cultural.
También negó que se vaya organizar el "jamboree" en abril próximo en el Casco Viejo.
Manifestó que el Festival es una oportunidad para realzar el lugar y hacer un llamado de la importancia cultural e histórica que tiene el Casco Viejo.
Por su parte, Enrique Rodríguez y Ana Pérez, propietarios del Blue Room, aseguraron que la música de ese bar no se escucha ni en la vereda contigua al local.
Los empresarios manifestaron que la música del bar es "relajante" a un volumen que hasta los clientes pueden conversar sin tener que alzar la voz.
"Nuestra clientela está compuesta por personas maduras, entre 30 y 45 años", aseguró Ana Pérez, quien también rechazó que en su local ocurran desórdenes porque tiene sólo tiene capacidad para 40 personas.
Indicó que en su local no funciona ninguna discoteca ya que el negocio tiene como atractivo que los clientes puedan charlar amenamente mientras cenan o toman un copa.
Pérez al igual que los organizadores del Festival San Felipe lamentaron de que los vecinos del lugar hagan denuncias sin atreverse a dar sus nombre.
Por su parte, Rodríguez denunció que el Licdo. Jorge Lombardo, es un vecino cercano al Blue Room que se ha dado a la tarea de "desprestigiar" los locales que se han abierto en el sector a raíz de un incidente que tuvo con un seguridad del negocio suyo.
El empresario indicó que la mayoría de los vecinos cercanos al bar nunca se han quejado del ruido ni de la falta de estacionamientos y sólo el señor Lombardo es el que se queja de todo.
Rodríguez dijo que todo se trata de una "venganza personal" de Lombardo, a quien conminó a que se "mude para Costa del Este" porque en San Felipe siempre va existir problema con los estacionamientos y la continuará la apertura de cafés y bares.
Manifestó que comparte la queja de los vecinos en cuanto a la falta de estacionamientos en San Felipe, que se ha convertido en un grave problema al momento de realizar los eventos.
Explicó que en Casco Viejo nadie tiene un estacionamiento reservado porque todos son de uso público.
Indicó que el Blue Room es el único local que paga un alquiler de un lote baldío para 20 estacionamientos exclusivo para sus clientes por lo que negó que ellos pongan conos para apropiarse de los espacios para colocar los autos.
Indicó que los conos se colocan para que los automovilistas no obstruyan el paso de los camiones de basura que en las noches pasan por el lugar.
Rodríguez aseguró que los restaurantes y bares no son los únicos causantes del congestionamiento vehicular durante las noches ya que en el sector también se realizan actividades en el Teatro Nacional y en el Presidencia de la República, que agravan la falta de estacionamientos.
Abogó por que las autoridades encargadas de la planificación del Casco Viejo busquen una solución al problema de los estacionamiento y regulen el tráfico por el sector.
Propuso que en los estacionamientos del Teatro Nacional y del Ministerio de Gobierno y Justicia sean utilizados para cuando hayan eventos, pero las autoridades se niegan a prestar estos espacios.
Rodríguez y Pérez manifestaron que los empresarios que han abierto locales en el sector son los que le dan impulso económico y contribuyen a acrecentar el turismo en el Casco Viejo a pesar de los factores negativos que existen en el área como es el alto índice de delincuencia.
Señalaron que los bares y restaurantes del lugar dan empleo a las personas del barrio de San Felipe, las que apoyan que se abran más establecimientos de este tipo.

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