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Sanciones severas en Tránsito


La Autoridad Nacional de Tránsito está considerando endurecer las sanciones de tránsito para reducir la creciente tasa anual de muertes, atropellos, choques, y otras infracciones. Se asegura que, por ejemplo, a los pilotos sorprendidos en un alto grado de embriaguez se les requisará el vehículo para evitar que sigan conduciendo. Y si se reincide, se cancelará la licencia por un año y después por lapso indefinido.
Si se llegara a confirmar la nueva penalidad por embriaguez contumaz y otras infracciones de tránsito, no cabe duda que se daría un avance de primera importancia. La retención de la licencia y la consiguiente prohibición de manejar es una forma drástica, pero justificable, para impedir que los escenarios del tránsito nacional sigan tiñéndose de sangre humana por irresponsabilidad temeraria.
Se dice que una de las formas más a la mano para apreciar el grado de educación cívica de los habitantes de los países, es el respeto o irrespeto que guardan a las normas de tránsito. La cultura de un pueblo, ciertamente, se puede expresar, entre otras actitudes, en la posición que el hombre común y corriente adopta ante un hecho de la vida cotidiana como es el reglamento del tránsito. Por ejemplo, un chofer de taxi de París o Londres se detiene ante la luz roja del semáforo en horas de la madrugada, cuando no hay en la calle policías de tránsito. No necesita la presencia de la autoridad policial para cumplir la norma porque desde la infancia aprendió a cumplir las leyes sin coacciones ni amenazas.
Lamentablemente, los choferes de Panamá han transformado las calles en una jungla donde predomina, o se cree que debe privar la prepotencia, la astucia, el tradicional y despreciable "juega vivo". La mayor parte de los accidentes no se deben a la casualidad o la mala suerte; son provocados deliberadamente por pilotos de taxi y buses por exceso de velocidad, por cruces por delante de los otros vehículos, por bruscos cambios de paño, por pases de luces rojas, por estacionamientos indebidos y por otras maniobras antireglamentarias. Todo esto sin contar los vehículos en mal estado mecánico, es decir sin frenos, sin luces nocturnas, neumáticos desfallecientes, etc.
La situación ha llegado al punto límite y hay que acuerparla con toda la fuerza de la ley.


101 años de Panamá América

 
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