Sanear el entorno al PRD y a su abanderado
Observamos hoy al Sr. Pérez Balladares recurrir al ataque personal como su mejor defensa. Sin embargo, no estoy muy seguro que sería igual de bravucón si otro funcionario probo y vertical fuese el Procurador. Uno que le quite la llave de la puerta de atrás de la Procuraduría y que no se ausente del país cada vez que surge un escándalo de corrupción. Ni la familia Sitton ni los Durán han logrado un tercio de la fortuna de lo que dice él mismo que vale hoy después de más de 60 años de éstos en el negocio del cultivo, procesamiento, venta y exportación del café. La ciudadanía espera más del Sr. Pérez Balladares y nos diga después de despojarse de su inmunidad, de dónde obtuvo tantos millones y por qué no los declaró. ¡Sin intimidación, insultos y bravuconadas, con serenidad!
He recibido algunos mensajes por vía de intermediarios que gozan de mi aprecio y consideración, de parte de un prominente miembro del PRD, que consisten en que debo callar y no inmiscuirme ni opinar por los medios sobre el escándalo derivado del encause que ha abierto el señor Contralor de la República, Lic. Alvin Weeden, contra tres ciudadanos, dos de ellos figuras destacadas de este partido político, el más numeroso del país. Son ellos el ex presidente Dr. Ernesto Pérez Balladares y el Dr. Hugo Torrijos Richa. Debo aclararle a los amables lectores que, aunque no soy miembro de dicho colectivo ni de ningún otro, me defino políticamente como un seguidor de la filosofía o doctrina del "torrijismo." Por otra parte, a mi manera y convicciones ciudadanas propias, así como al margen de consignas y "mensajes imprudentes e inaceptables", creo en el candidato que más se parece a su pueblo, Martín Torrijos, al que apoyo, ¡aunque a la distancia!; además por las razones que expreso: De los cuatro ciudadanos candidatizados, es él el único de ellos que trae a cuestas, por razones de orgullo paterno y herencia biológica, igual a la giba del dromedario tan necesaria para resistir jornadas pesadas, el compromiso histórico y generacional de impulsar hasta culminar las impostergables tareas aún pendientes por realizar o la "segunda jornada del torrijismo" y perfeccionar en armonía con todas las fuerzas beligerantes de nuestra sociedad un equilibrio social más justo y humano para todos los panameños, así como un reordenamiento sensato e inteligente para corregir el mal crónico de la evidente desigualdad en la distribución de la riqueza nacional, una de las más injusta del continente americano.
En otras palabras, si ya de presidentes los candidatos Endara, Alemán y Martinelli no alcanzan los niveles de expectativa y respuesta que la población espera de ellos y fracasan como mandatarios, bueno, ¡pasarían a ser otros gobiernos incompetentes en la historia política del país! Sin embargo, si fracasa Martín Torrijos como presidente, ¡fracasaría el método "social-demócrata" del torrijismo!; situación que se convertiría en una desilusión y desesperanza colectiva, al extremo que el "Proyecto Nueva Nación Segunda Jornada", se diluiría ante la incompetencia de la clase política nacional y Martín, inevitablemente, desaparecería y quedaría en el olvido como fugas relámpago político.
Retornando al mensaje que me enviara este padrino del PRD, el mismo decía: "Que mi actuación perjudicaba y estorbaba la campaña del partido y las aspiraciones de Martín; que el Sr. Pérez Balladares es una figura prestigiosa y ex presidente de la República y, además, ¡la esperanza para el 2009!, que había demostrado su inocencia con el fallo de la Corte Suprema al levantar la medida cautelar de sus bienes y millones; que le estaba haciendo el juego a la conspiración del Contralor, ya que todo obedece a un plan para desprestigiar al PRD y debilitar las posibilidades del candidato Martín Torrijos,etc.
Le respondí al "padrino"que tenía 20 años de no cruzar un saludo personal ni indirecto con el Lic. Weeden y que en mi apreciación, éste había contribuido con el encause por enriquecimiento ilícito de estos tres ciudadanos, al saneamiento involuntario y profilaxis política del entorno del PRD y su novel abanderado para el 2004. Naturalmente, en el entendido de que los señalados en el expediente se acogieran a una honrosa licencia temporal del PRD, hasta que demuestren su inocencia, como un gesto de garra, coraje e hidalguía política, dignidad y honor para con los mandos medios y gran base de este importante partido. De no ocurrir esta necesaria separación y mantener sus "caras duras", entonces serán ellos los involucrados y otros "padrinos oportunistas", ¡y no nosotros los torrijistas! los responsables de cualquier traspié o bajón en los índices de popularidad del partido y su candidato.
Sea cualquier el resultado el que, al parecer, exonerará de culpas a los involucrados más bien por errores de procedimiento, aunque las pruebas y los millones existen, les perseguirá el "síndrome de O. J. Simpsom", quien aunque fue declarado inocente en los tribunales de justicia, vive hoy prisionero y censurado por la sociedad norteamericana y el mundo entero, que lo considera culpable de crímenes pasionales.
He recibido algunos mensajes por vía de intermediarios que gozan de mi aprecio y consideración, de parte de un prominente miembro del PRD, que consisten en que debo callar y no inmiscuirme ni opinar por los medios sobre el escándalo derivado del encause que ha abierto el señor Contralor de la República, Lic. Alvin Weeden, contra tres ciudadanos, dos de ellos figuras destacadas de este partido político, el más numeroso del país. Son ellos el ex presidente Dr. Ernesto Pérez Balladares y el Dr. Hugo Torrijos Richa. Debo aclararle a los amables lectores que, aunque no soy miembro de dicho colectivo ni de ningún otro, me defino políticamente como un seguidor de la filosofía o doctrina del "torrijismo." Por otra parte, a mi manera y convicciones ciudadanas propias, así como al margen de consignas y "mensajes imprudentes e inaceptables", creo en el candidato que más se parece a su pueblo, Martín Torrijos, al que apoyo, ¡aunque a la distancia!; además por las razones que expreso: De los cuatro ciudadanos candidatizados, es él el único de ellos que trae a cuestas, por razones de orgullo paterno y herencia biológica, igual a la giba del dromedario tan necesaria para resistir jornadas pesadas, el compromiso histórico y generacional de impulsar hasta culminar las impostergables tareas aún pendientes por realizar o la "segunda jornada del torrijismo" y perfeccionar en armonía con todas las fuerzas beligerantes de nuestra sociedad un equilibrio social más justo y humano para todos los panameños, así como un reordenamiento sensato e inteligente para corregir el mal crónico de la evidente desigualdad en la distribución de la riqueza nacional, una de las más injusta del continente americano.
En otras palabras, si ya de presidentes los candidatos Endara, Alemán y Martinelli no alcanzan los niveles de expectativa y respuesta que la población espera de ellos y fracasan como mandatarios, bueno, ¡pasarían a ser otros gobiernos incompetentes en la historia política del país! Sin embargo, si fracasa Martín Torrijos como presidente, ¡fracasaría el método "social-demócrata" del torrijismo!; situación que se convertiría en una desilusión y desesperanza colectiva, al extremo que el "Proyecto Nueva Nación Segunda Jornada", se diluiría ante la incompetencia de la clase política nacional y Martín, inevitablemente, desaparecería y quedaría en el olvido como fugas relámpago político.
Retornando al mensaje que me enviara este padrino del PRD, el mismo decía: "Que mi actuación perjudicaba y estorbaba la campaña del partido y las aspiraciones de Martín; que el Sr. Pérez Balladares es una figura prestigiosa y ex presidente de la República y, además, ¡la esperanza para el 2009!, que había demostrado su inocencia con el fallo de la Corte Suprema al levantar la medida cautelar de sus bienes y millones; que le estaba haciendo el juego a la conspiración del Contralor, ya que todo obedece a un plan para desprestigiar al PRD y debilitar las posibilidades del candidato Martín Torrijos,etc.
Le respondí al "padrino"que tenía 20 años de no cruzar un saludo personal ni indirecto con el Lic. Weeden y que en mi apreciación, éste había contribuido con el encause por enriquecimiento ilícito de estos tres ciudadanos, al saneamiento involuntario y profilaxis política del entorno del PRD y su novel abanderado para el 2004. Naturalmente, en el entendido de que los señalados en el expediente se acogieran a una honrosa licencia temporal del PRD, hasta que demuestren su inocencia, como un gesto de garra, coraje e hidalguía política, dignidad y honor para con los mandos medios y gran base de este importante partido. De no ocurrir esta necesaria separación y mantener sus "caras duras", entonces serán ellos los involucrados y otros "padrinos oportunistas", ¡y no nosotros los torrijistas! los responsables de cualquier traspié o bajón en los índices de popularidad del partido y su candidato.
Sea cualquier el resultado el que, al parecer, exonerará de culpas a los involucrados más bien por errores de procedimiento, aunque las pruebas y los millones existen, les perseguirá el "síndrome de O. J. Simpsom", quien aunque fue declarado inocente en los tribunales de justicia, vive hoy prisionero y censurado por la sociedad norteamericana y el mundo entero, que lo considera culpable de crímenes pasionales.