Sanidad y comercialización
El Programa para la Prevención y Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado, COPEG, ha logrado en 13 años de trabajo, no sólo erradicar esta plaga que atenta contra la sanidad y economía agropecuaria, sino que ha servido en forma exitosa de barrera sanitaria para la entrada de Fiebre Aftosa al país. Todo indica que existe un interés en reestructurar el servicio de personal de campo a cargo de estas tareas.
Su reducción de tajo, 8 veterinarios y 18 inspectores, podrían poner en riesgo la seguridad agroalimentaria del país, y por ende, la comercialización de productos y subproductos agropecuarios.
Este bastión sanitario debería defenderse a todo costo; los años han sido testigos de la envidiable situación de la región y la exportación de ganado a buen precio en forma sostenida a una veintena de naciones.
Los directivos de COPEG señalan la finalización de ciertas etapas del programa y desestiman un relajamiento en las medidas sanitarias, a pesar de los casos de gusaneras positivas del 2007. Esto, aunado al proyecto de ley que busca ampliar la producción y comercialización de bovinos desde Darién hacia el resto del país, sin contar con un análisis de riesgo, pone en duda la capacidad de las autoridades en el monitoreo y prevención de enfermedades exóticas de animales que acompañen la migración.
La experiencia en nuestras fronteras habla sola: el ácaro Spinky, el dietilenglicol y contrabando de carne, debería servir de alerta a veterinarios y gremios agropecuarios. El MIDA no termina de definir una política sanitaria que garantice la seguridad alimentaria del país.