Santa Librada
El noble y culto pueblo tableño una vez más acaba de celebrar su fiesta en conmemoración de su muy fervientemente amada y venerada Santa Librada. En el día del festival en su honor hubo un gran entusiasmo y un despliegue impresionante de bellísimas polleras, nuestro típico traje nacional.
El garbo y el donaire allí desplegados, indiscutiblemente dieron a los actos un envidiable esplendor; pero nos llamó la atención algo extraño en las celebraciones. Las bellísimas polleras y las personas que las vestían, obviamente contrastaban con las coberturas de las cabezas de las empolleradas. Eran unas piezas raras y exóticas que no podemos calificarlas ni de gorros ni de sombreros. Y nos dejó un mal sabor advertir que con ellas se había desplazado a los tradicionales tembleques.
Además, aunque el pasillo es una pieza musicalmente de dulce agilidad, nos pareció no ser lo más apropiado para la ocasión, sino algo de lo típico nuestro.
Nos parece que el pueblo no fue consultado sobre estos cambios y es de esperar que en lo futuro mantengamos en vivo nuestras tradiciones.
Confiamos en que nadie se sienta ofendido por nuestras palabras, cuya única intención ha sido la de señalar observaciones constructivas que permitan rectificar.