¿Santos será el presidente?
En estas elecciones Colombia ha vuelto a demostrar que prefiere mantener lo existente mientras que ha habido poco entusiasmo hacia un cambio. Lo que todas las encuestas predijeron (una baja del ausentismo y un empate técnico entre Santos y Uribe) no se dio. La mitad de los colombianos no fueron a sufragar y de los que sí votaron un 46.5% lo hizo por el oficialista Juan Manuel Santos y un 21.5% por su rival verde Antanas Mockus.
Lo usual es que en los países donde hay balotaje quien venció en primera ronda suele ganar en la segunda. Las pocas veces que ello no se da es cuando quien triunfó en primera ronda quedó muy lejos del 50%, con una distancia no muy alta frente a su contendor o teniendo una amplia gama de candidatos descalificados que estén dispuestos a unirse para hacer frente en contra suya.
Nada de esto ocurre hoy en Colombia. Santos quedó a menos de 4 puntos de alcanzar la mayoría absoluta mientras Mockus no sacó ni la mitad de sus votos.
Quien quedó tercero (el ex liberal Vargas Lleras con el 10%) y quinto (la conservadora Sanín con el 6%) han sido parte de la misma coalición de Uribe y Santos. Estos dos, al igual que quien acabó sexto (el liberal Pardo con el 4%), han sido miembros del mismo partido o del mismo gobierno que el uribismo.
Solo quien salió cuarto (el centro-izquierdista Petro con el 9%) es enemigo de Santos y él solo tiene la opción de llamar a votar por Mockus o por nadie.
Los grandes perdedores son los dos partidos tradicionales de Colombia. Los conservadores y los liberales quienes, hasta antes del 2002, siempre dominaban las elecciones y el poder, han quedado debajo del cuarto puesto y sumando apenas un décimo de los votos.
Otra golpeada ha sido la izquierda. En las presidenciales pasadas el Polo quedó segundo con el 22% de los votos, pero esta vez éste apenas sacó un 9%.
La segunda ronda colombiana mostrará nuevas sorpresas. Lo más probable es que se consolide el uribismo.