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Se busca un líder


La principal institución social panameña necesita con urgencia un liderazgo que le permita salir de la crítica situación en que se encuentra. Tres de los cuatro programas que maneja la Caja de Seguro Social están en déficit y uno de ellos, el de invalidez, vejez y muerte, comienza a utilizar las reservas que servían de garantía al pago de jubilados y pensionados. Por su parte, el programa de enfermedad y maternidad no solamente está en déficit sino que el servicio que se presta a los asegurados es insuficiente y malo, así como el de riegos profesionales y, el único que muestra un superávit, que es el de administración, lo hace a costa de no mantener al día los registros y de provocar errores en la base de datos que impiden conocer cuál es la situación real de sus recursos.
En medio de esta situación, los diferentes sectores que intervienen en el manejo de la Caja de Seguro Social, no sólo están divididos en cuanto a cuál es el camino a seguir, sino que se han atrincherado en posiciones opuestas reclamándose mutuamente la causa de todos estos males sin intentar buscar puntos de encuentro para evitar el inminente desastre financiero y actuarial que ya ha sido profusamente anunciado.
Así las cosas, la pelea entre grupos ha sido la tónica del diálogo convocado para salvar la Caja de un colapso y, fuera de algunas propuestas menores consensuadas, los temas más importantes que tienen que ver directamente con la estabilidad de sus programas no han podido ser abordados con un criterio universal en donde las partes involucradas hagan concesiones en lugar de reclamos.
Es innegable que el director saliente ejercía un liderazgo fundamentado en su honestidad que en su momento constituyó una esperanza para todos. Sin embargo, no hizo más que asumir su posición al frente de la institución, mostró un marcado sectarismo ideológico que dio al traste con las posibilidades de lograr un consenso capaz de sacar adelante la institución con la ayuda de todos. Su obsesión con el fantasma de la privatización, su odio hacia la clase empresarial, y su compromiso con los elementos más recalcitrantes de la izquierda síndica, provocaron su descalificación para presentarse como el salvador de una institución que no solamente responde a los intereses de trabajadores, sino que, por encima de ello, debe estar movida por el más trascendente interés nacional de seguridad social.
Ahora nos ha quedado una Caja de Seguro Social no sólo quebrada sino dividida en pedazos lo que complica aún más la situación. Se necesita con urgencia una figura que pueda unir a todos los actores sociales ejerciendo un liderazgo que recoja todas las piezas de este rompecabezas, y sobre esa base construya un consenso nacional de acciones urgentes a tomar. En este momento no caben respuestas sectoriales sino auténticos intereses nacionales. Se busca al líder capaz de lograrlo.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
(cdaa@sinfo.net)

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