¿Se dirá todavía que "sí se puede"?
En el caso del Seguro Social, ¿se podrá resolver adecuadamente el problema de su subsistencia y de la mejora en sus servicios? También creemos que "sí se puede", pero con una dosis de patriotismo que ponga por delante el bien común a los intereses particulares. ¿Y eso con qué se come? Con una buena ensalada, cuyos ingredientes tienen que ser la equidad social, la no politización, el aporte de fondos de fuentes existentes, la justicia con los defraudadores del fisco de antes y de ahora, el sacrificio pequeño o grande de quienes aportan, según los casos y todo esto y otros ingredientes más, uniendo los aspectos técnicos con la solidaridad humana.
Hoy queremos centrarnos en el ya gastado, pero siempre vigente, caso CEMIS, ligado al nombramiento de dos magistrados de la Corte "Suprema" de Justicia y ahora con los recientes y vergonzosos pleitos en ese órgano del Estado. ¿Se podrá hacer justicia? Creemos que "sí se puede", aunque el problema es bastante complicado. Enumeramos varios puntos.
Hay un clamor muy general para que los magistrados renuncien. Pero no han dado el menor indicio de querer hacerlo. Ante esa situación, ¿no se puede hacer nada? Creemos que "sí se puede". ¿Cómo? Buscando el mecanismo adecuado y constitucional para "renunciarlos".
No sería nada raro, dada nuestra corrupción panameña, que existiera un "te doy para que me des" entre la Asamblea y la Corte: yo sepulto el caso CEMIS y tú sepultas los casos de la Corte. ¿Se podrá hacer algo para que esto no suceda? Tiene que poderse...
El Organo Ejecutivo enfrenta dos problemas. Si se mete en el asunto piensan algunos que estaría violando la independencia de los poderes y por otra parte, si exige la renuncia de todos los magistrados aparece el peligro de que él nombre única o mayoritariamente a " su gente" en la "Nueva Corte". Las opiniones en todo este asunto son discrepantes. ¿Entonces, no se puede hacer nada y los magistrados seguirán actuando como si no hubiese pasado nada? Si hay equidad política y cero corrupción como línea de conducta, algo se tiene que hacer. Que los entendidos busquen y encuentren.
Cuando el Comité Ecuménico promovió la colecta de firmas para una Asamblea Constituyente Paralela y el Foro Panamá 2020 propuso los temas que, a su juicio, debería contener una nueva Constitución, todo terminó, como sabemos, en unas reformas constitucionales. Estas tuvieron varios aspectos positivos, aunque no en el nivel deseado: la Constituyente como método para cambiar la Constitución, el límite al aumento de los diputados, la libre postulación, ciertos recortes a la inmunidad parlamentaria y otros. Pero no se incluyó el método que se proponía para elegir a los magistrados de la Corte. Pensamos que ahora, sin necesidad de romper el orden constitucional, se podría usar este método u otro similar. Así se lograría que la "Nueva Corte" no sea de un color político, sino sólo de un alto nivel ético y profesional. Si hay una verdadera voluntad política "sí se puede". Si no la hay, las dificultades paralizarán los procesos y todo seguirá igual. Sería lamentable y dañino para el país y su futuro.
Nota: Habiendo entregado ya este artículo, se firmó el Pacto de Estado por la Justicia. Lo apoyamos con tal de que él no congele los asuntos mencionados en nuestro escrito. Sería algo sumamente negativo.
Por su lado, Itzel transmite un programa de modas en la mañana, en la tarde se dedica a animar la programación general, motivando a los radioescuchas a no desesperarse cuando se encuentran en los tranques de calles; mientras que en las noches trabaja con otra emisora: La Fabulosa, en la transmisión de la "Perrera", un programa donde se habla sobre sexo.
Según Falconett, el programa está dirigido hacia un público con criterio formado, de mente abierta, pero sin caer en lo vulgar.
Agrega que su estilo real es el tranquilo, además el Dj tiene el poder de decidir hasta dónde va a llegar el desorden porque el público, en la mayoría de los casos, es el que pide continuar con el "relajo".
Sostiene que este trabajo es muy difícil debido a que además de estar en el programa tiene que asistir a diferentes eventos, sólo tiene libre un domingo cada dos semanas, los que emplea para compartir con sus familiares y amigos.
Itzel además de dedicarse a la comunicación estudia programación de computadoras.
Por su parte, la Wyznick, como se le conoce en el mundo de la farándula, está consciente que la labor de comunicadores influye en la juventud, pero en su caso y su compañero Charlie, tratan siempre que sea positiva y útil.
Expresó que es importante que un comunicador esté consciente de lo que habla y lo que hacen porque puede repercutir en una verdad o una mentira, en el beneficio o perjuicio de alguien.
Otra situación que se da es que siempre alguien capta el mensaje diferente a lo que se quiere expresar y por eso hay que tener mucho cuidado, recalcó.
En cuanto a la situación actual de los DJ en la radio local, opinó que hay que regular a algunos colegas que por ganar rating se desbocan y para lograr el éxito no hay necesidad de llegar a la vulgaridad ni denigrar a nadie.
Sobre la programación del "Wao Wake Up", Wyznick dijo que muchos temas son preparados con tiempo, pero en algunas ocasiones salen natural, dependiendo del estado de ánimo de los oyentes.
"A veces los oyentes quieren que hablemos de ciertos temas y tenemos que estar pendientes para comentar lo que el público quiere", indicó.
Reiteró que ellos preparan siempre su programación, pero permiten que el oyente cambie el rumbo del programa, porque así se manejan con más naturalidad.
En lo personal, a Wyznick le encanta hablar de temas que la gente tiene pena de tratar en público y para ella es lo que diferencia a la emisora Wao de las demás estaciones.
Una de las particularidades de la Wyznick y Charlie Stuart es la manera amistosa comos e llevan con sus oyentes.
"Yo percibo que la diferencia entre nosotros y otras personas es que tratamos de ser lo más normal posible, y eso hace que la gente tenga más química con nosotros", manifestó.
Indicó que algunas personas cuando llegan a la cima de su carrera se olvidan de sus raíces y esta situación provoca que los oyentes se alejen de ellos.
"Nosotros seguimos siendo las mismas personas, saludamos a los demás, llegamos a cualquier lugar y esto permite que la gente se identifique con nosotros", concluyó.