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Se esfuma


Sede del ALCAC on la manifestación casi oficial de los representantes de Uruguay, Brasil y Argentina, de su intención de apoyar las aspiraciones de la ciudad de Miami de convertirse en sede del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), se esfuma el sueño acariciado por nuestro país durante más de dos años de ver convertirse en el corazón del continente, visión que una vez tuviera el libertador Simón Bolívar.
Pese a reunir condiciones muy favorables, entre ellas su ubicación central entre los dos grandes bloques continentales, los méritos de Panamá no fueron suficientes frente al formidable desafío que representaba su adversaria, mucho más distante de la mayoría del resto de los socios del organismo y, al mismo tiempo, mucho más cara. Pudo más, a nuestro juicio, el glamour de la cosmopolita ciudad norteña y las brisas de Disney World, un poco más al norte.
Tampoco fueron suficientes, para desalentar a la mayoría, los engorros migratorios. Todavía no entendemos cómo van a arreglárselas las representaciones del resto de las naciones con la multitud de asistentes, parientes y colaboradores. Entrar y salir de cualquier aeropuerto norteamericano hoy es una pesadilla.
Menor consideración tuvieron los argumentos a favor del equilibrio geopolítico. Parece ilógico que la Organización de Estados Americanos (OEA) tenga sede en Washington y ahora, el segundo organismo de mayor relevancia, el ALCA esté situado en Miami, en ambos casos, Estados Unidos.
No es un buen consuelo dividir las dependencias del ALCA entre Miami y Panamá. Los costosos incentivos ofrecidos por Panamá eran difícilmente retribuidos con la ubicación de la sede completa de la institución en nuestro suelo, mas no tendría el mismo sentido si únicamente operaran unas pocas oficinas o despachos de tercera categoría, con unos cuantos funcionarios a cargo, ubicando los más importantes y numerosos en la sede principal, en una especie de casa o cuarto secundario, para huéspedes.
Puede que nuestros representantes aún guarden esperanzas y continúen luchando por la sede, eso es loable e indica encomiable profesionalismo y espíritu de lucha. A fin de cuentas, como se dice en el béisbol "los partidos no terminan hasta que se terminan". Mientras no caiga definitivamente el telón, esta obra no ha acabado.

101 años de Panamá América

 
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