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Se nos fue el grande


N o repetiré lo que tanto se ha dicho de Guillermo Endara, que fue un hombre probo, honesto, sencillo, trabajador, equilibrado y amante de la democracia. Estas características son valores morales que no es fácil encontrar en una sola persona y por eso decimos que fue apegado a los valores tan necesarios en estos momentos y que sirven para adornar a las personas.

Me preocupa escuchar comentarios sobre lo que debe enseñarse sobre él en las escuelas; Endara no está en la historia ahora que falleció, viene dando a este país desde muchos años atrás porque otro valor suyo era servir a los demás y me parece que el mejor homenaje es hacerlo patente, sobre todo en la niñez y la juventud para que sirva de paradigma, en este mundo donde se está olvidando portar valores. El día de sus funerales fue acompañado por un pueblo agradecido, sin pagarle traslado, sin pasar listas, espontáneamente, con el corazón en la mano y me agradó esa manifestación de aprecio.

Si aún no se ha escrito la historia contemporánea para enseñarla en las escuelas, pues que la aprendan los educadores para trasmitirla a los alumnos; si ya se escribió, que se haga énfasis en lo que fueron nuestros pro-hombres para que las nuevas generaciones imiten a los anteriores. ¿Por qué aprender de los viciosos, de los delincuentes, de los que han desviado sus conductas hacia lugares negativos que sólo aumentan la violencia y el mal vivir?

Me gustó el homenaje de ese pueblo y el respeto con que se trató el día de duelo nacional. Necesitamos más hombres públicos como Guillermo Endara, porque abundan en el mundo de los que no sobresalen ni ocupan posiciones como gobernantes. Los panameños decentes somos los más y de nosotros es también la responsabilidad de enseñar los valores que deben tener más panameños, sobre todo los que nos guían, para que Panamá tome el rumbo anticorrupción, el camino de la decencia .

Ana Mae, te envío un abrazo y, por motivos de salud no los acompañé, pero estuve pegada a la televisión y a la radio. Igual para toda la familia. Yo sé lo que es perder un gran esposo y recibe mis respetos y cariño. Los grandes perduran y Cuchungo lo hará en el país y en el corazón de los panameños. Imitemos a esos grandes y sintamos que están todavía con nosotros. Nuestro recuerdo y el cariño permanente los hará vivir para siempre.

marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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