Se requiere mayor sacrificio fiscal
Aunque se quedan significativamente cortas, las iniciativas anunciadas por el Presidente de la República tienen como mínimo el mérito de atacar creativamente un verdadero problema de difícil solución: El reciente aumento extraordinario en el costo de la vida.
Un aumento general de salarios, por ejemplo, bien pudo ser un paliativo, pero podría ser igualmente inflacionario, agravando más la situación. Pero el Gobierno se apresta a enfrentar la problemática desde el frente opuesto: Reduciendo los elementos que causan dicho aumento y poniendo a disposición del consumidor recursos que hubieren ido a parar a otro lado. Al bajar impuestos se está reduciendo los precios de los productos afectados. Al no gravar salarios esos consumidores ahora tienen más fondos disponibles para atender sus necesidades. He allí la creatividad y el mérito de la iniciativa. Sin embargo, se queda corta, ya que son todas, en gran medida, insignificantes ante la situación actual y venidera.
El Gobierno debería aprovechar esta nueva coyuntura para remediar ciertas distorsiones fiscales, como los regímenes del CAIR y del impuesto de inmuebles. Reconocemos que representarán sacrificios fiscales, pero el superávit acumulado y la situación inflacionaria, más que justifican, hacen ajustes adicionales.