Se requiere un acuerdo a fin de lograr limpieza
Hemos estado escuchando por muchos años, que el gobierno sostiene conversaciones con los Estados Unidos en cuanto a la reversión de los bienes y tierras utilizadas por el ejército norteño. Reversión ésta, que se ha dado entre negociaciones del CMA, establecimiento de fuerzas armadas de los EE.UU. en la frontera Panamá - Colombia, o la limpieza sin compensación del valor residual de las instalaciones, o que se permita a los aviones del ejército de Estados Unidos, acceso a aeropuertos panameños.
En derecho esto no debería darse, dado que entre ambos Estados existe una convención bilateral, que establece la reversión de los bienes en condiciones de operar. Además, se acuerda, en los Tratados Torrijos - Carter, la remoción de todos los riesgos a la vida humana, la salud y el medio ambiente. Sin embargo, Estados Unidos ha prestado oídos sordos a esta obligación, y a contrario sensu, se acoge a la frase "viable" (practicable, en inglés), que es la que convenientemente le interesa más, y de este modo reconoce su responsabilidad de limpieza de las bases, pero sólo en cuanto sea viable, lo cual es una interpretación arbitraria y unilateral del tratado.
Cómo podemos determinar los panameños que es viable, cuando no existen estudios preliminares anteriores a la reversión de las instalaciones, y sólo se han presentado informes de pruebas de viabilidad realizadas por contratistas de los Estados Unidos (responsable de la limpieza). Algunas instalaciones se sometieron a revisión del gobierno de Panamá, para determinar si cumplían con las exigencias del tratado, pero debemos darle un punto a favor a nuestros gobernantes: la incapacidad en determinar el nivel de contaminación existente en las instalaciones militares de los Estados Unidos en Panamá, debido fundamentalmente, a la falta de transparencia de los Estados Unidos de informar cuáles serían las posibles fuentes de contaminación. Sin embargo, esta incapacidad nos ha de costar caro.
Por otro lado, debe considerarse que, no basta el reconocimiento de la obligación, sino efectivamente, el cumplimiento de la misma, y en el caso de Estados Unidos y su obligación de limpieza de los riesgos que existan en las instalaciones utilizadas por ellos, debe ser efectiva, antes de la reversión total de las instalaciones, y no termina con el vencimiento del tratado, el 31 de diciembre de 1999. Esto nos presenta un problema, faltando dos meses para tal evento: no es posible completar la limpieza de las instalaciones. ¿A qué se debió esto?. Podríamos señalar a varios responsables, pero según funcionarios de la Embajada de Panamá en Washington, se debe a que se quiere que la transferencia de los bienes sea de modo fácil, sin levantar mucho polvo, y que luego se podrá obligar a los Estados Unidos a la descontaminación. Mucho me temo que esta estrategia no resultará.
El Coronel Mark Hamilton (1), nos manifestó que la manera en que Panamá pudiera lograr que se limpie la contaminación en las instalaciones a revertir, producto de las operaciones militares de las fuerzas armadas, es mediante un acuerdo antes de la retirada total. Esto nos pareció un absurdo, dado que ya tenemos un acuerdo anterior, los Tratados Torrijos-Carter. Pero continuó diciendo, que además no veía posibilidad de que el Congreso de los Estados Unidos (que es quien aprueba el Presupuesto, un año antes), destine fondos para la limpieza de instalaciones en las que no tienen actividad alguna, salvo que se haya logrado un acuerdo (SOFA) y que se apruebe un "superfondo", que sirve para la limpieza de instalaciones militares que reúnan los requisitos establecidos por el Congreso.
Sería bueno conocer la opinión de la nueva Presidenta en este sentido; conocer, por ejemplo, si los expertos que la asesoran en las cuestiones que están relacionadas con la reversión de los bienes, tienen conocimiento de cuáles son los requisitos que debe cumplir el país anfitrión para obtener estos superfondos, y que sean removidos todos los posibles riesgos a la salud, la vida y el medio ambiente. Saber cuál es gasto de la limpieza de las instalaciones militares de los Estados Unidos en Panamá, ya que es conocido que
En derecho esto no debería darse, dado que entre ambos Estados existe una convención bilateral, que establece la reversión de los bienes en condiciones de operar. Además, se acuerda, en los Tratados Torrijos - Carter, la remoción de todos los riesgos a la vida humana, la salud y el medio ambiente. Sin embargo, Estados Unidos ha prestado oídos sordos a esta obligación, y a contrario sensu, se acoge a la frase "viable" (practicable, en inglés), que es la que convenientemente le interesa más, y de este modo reconoce su responsabilidad de limpieza de las bases, pero sólo en cuanto sea viable, lo cual es una interpretación arbitraria y unilateral del tratado.
Cómo podemos determinar los panameños que es viable, cuando no existen estudios preliminares anteriores a la reversión de las instalaciones, y sólo se han presentado informes de pruebas de viabilidad realizadas por contratistas de los Estados Unidos (responsable de la limpieza). Algunas instalaciones se sometieron a revisión del gobierno de Panamá, para determinar si cumplían con las exigencias del tratado, pero debemos darle un punto a favor a nuestros gobernantes: la incapacidad en determinar el nivel de contaminación existente en las instalaciones militares de los Estados Unidos en Panamá, debido fundamentalmente, a la falta de transparencia de los Estados Unidos de informar cuáles serían las posibles fuentes de contaminación. Sin embargo, esta incapacidad nos ha de costar caro.
Por otro lado, debe considerarse que, no basta el reconocimiento de la obligación, sino efectivamente, el cumplimiento de la misma, y en el caso de Estados Unidos y su obligación de limpieza de los riesgos que existan en las instalaciones utilizadas por ellos, debe ser efectiva, antes de la reversión total de las instalaciones, y no termina con el vencimiento del tratado, el 31 de diciembre de 1999. Esto nos presenta un problema, faltando dos meses para tal evento: no es posible completar la limpieza de las instalaciones. ¿A qué se debió esto?. Podríamos señalar a varios responsables, pero según funcionarios de la Embajada de Panamá en Washington, se debe a que se quiere que la transferencia de los bienes sea de modo fácil, sin levantar mucho polvo, y que luego se podrá obligar a los Estados Unidos a la descontaminación. Mucho me temo que esta estrategia no resultará.
El Coronel Mark Hamilton (1), nos manifestó que la manera en que Panamá pudiera lograr que se limpie la contaminación en las instalaciones a revertir, producto de las operaciones militares de las fuerzas armadas, es mediante un acuerdo antes de la retirada total. Esto nos pareció un absurdo, dado que ya tenemos un acuerdo anterior, los Tratados Torrijos-Carter. Pero continuó diciendo, que además no veía posibilidad de que el Congreso de los Estados Unidos (que es quien aprueba el Presupuesto, un año antes), destine fondos para la limpieza de instalaciones en las que no tienen actividad alguna, salvo que se haya logrado un acuerdo (SOFA) y que se apruebe un "superfondo", que sirve para la limpieza de instalaciones militares que reúnan los requisitos establecidos por el Congreso.
Sería bueno conocer la opinión de la nueva Presidenta en este sentido; conocer, por ejemplo, si los expertos que la asesoran en las cuestiones que están relacionadas con la reversión de los bienes, tienen conocimiento de cuáles son los requisitos que debe cumplir el país anfitrión para obtener estos superfondos, y que sean removidos todos los posibles riesgos a la salud, la vida y el medio ambiente. Saber cuál es gasto de la limpieza de las instalaciones militares de los Estados Unidos en Panamá, ya que es conocido que