Seamos ciudadanos responsables
Veo con mucha tristeza y decepción la degeneración del actual proceso de campaña electoral. Como panameña, joven, mujer y madre, me avergüenza ver a lo que se ha reducido el debate político de nuestros candidatos, así como la inmadurez política de nuestra sociedad.
Como escribiera Ricardo Miró, “Revuelvo la mirada y a veces siento espanto cuando no veo el camino que a ti me ha de tornar”. Al poeta lo separaba de su patria la distancia, causa de su nostalgia y dolor. A nosotros, en cambio, nos separa de nuestra patria la codicia, la intolerancia, la mezquindad y, sobre todo, la incapacidad de deponer nuestras diferencias y trabajar en conjunto por nuestro futuro y el de nuestros hijos. Personalmente preferiría que fuera la distancia lo que nos separara. ¿Cómo encontrar el camino de retorno? Haciendo memoria de cuando hicimos Patria juntos, quizá nos haga comprender el valor de lo que estamos destruyendo.
Al final del gobierno de Guillermo Endara, y en la víspera de las primeras elecciones de la nueva democracia panameña, políticos de altísimo calibre, adversarios de toda a vida e unos de otros, accedieron, después de una ardua labor de convencimiento, viajes en aviones separados, y otras medidas de evasión, a reunirse en Bambito con el firme propósito de proteger a toda costa la naciente democracia.
Fue un hecho sin precedentes, donde en la puerta de entrada, y con mucho sacrificio, se dejaron las acusaciones, los conflictos ideológicos, los rencores y las heridas profundas causadas durante los años anteriores, y a la mesa acudieron CIUDADANOS PANAMEÑOS, unidos por una misma causa, fortalecer la democracia y construir el futuro de Panamá.
En aquel esfuerzo de diálogo se firmó el pacto ético electoral, donde archi-adversarios comprometieron a respetar el resultado de las elecciones, fuera el que fuera, acuerdo que fue puesto a dura prueba con el triunfo de Ernesto Pérez Balladares. En esa ocasión, y en las dos elecciones siguientes, el acuerdo logrado en Bambito triunfó; triunfó la ética, el civismo y la democracia. Sobre todo, triunfó Panamá, gracias a que sus ciudadanos se comprometieron con la Patria, no sólo con la firma del Pacto, lo cual era ya bastante, sino que también sentaron las bases para la construcción de una AGENDA DE ESTADO (no de partido, no de gobierno, DE ESTADO) que blindara el desarrollo político, económico y social del país.
De esta joven Agenda de Estado se desprendieron muchos logros de nuestro país, incluyendo la construcción colectiva del la Ley que creó la Autoridad del Canal de Panamá, aprobada unánimemente por la Asamblea Legislativa.
¿Eran marcianos los seres que lograron esto? No señores y señoras, fueron panameños, muchos de los cuales están leyendo esta nota. A ustedes que formaron parte de esta lucha, les hago el llamado, recuerden el propósito, y aboguen por él.
La patria la hacemos todos. Cada uno de nosotros tiene el deber como ciudadano de construirla, y cada uno de nosotros es culpable de su erosión. Hay un viejo refrán que dice “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. ¡Claro! El gobierno es un reflejo de la sociedad. Es hora de que seamos ciudadanos responsables. Hagamos patria, exijamos una contienda electoral ética, transparente, decente. Exijamos propuestas, debates con profundidad. Exijamos respeto a quienes aspiran a servir para y por nosotros. Es nuestro derecho y nuestro deber.
Y al que triunfe el 3 de mayo, sea quien sea, exijámosle que sea un ciudadano o una ciudadana responsable, que se comprometa con el país, no con el partido o sus donantes; con los panameños, no con los copartidarios, miembros de la alianza o intereses de negocios. ¡Encontremos juntos el camino de retorno a nuestro Panamá!