Seamos solidarios
Estamos viviendo momentos que nos obligan a ser solidarios. Si es en el seno de la familia, con nuestros vecinos, si es en el trabajo con nuestros compañeros y si es en la comunidad, con todos los que comparten esta etapa de terror y violencia. Solamente en esta forma podemos hacerle frente a esta dura realidad que amenaza con derrumbar las bases de la sociedad angustiada y llena de pánico por los frecuentes crímenes, secuestros, robos que se están dando a lo largo y a lo ancho del país dejando luto y dolor en los hogares.
Desde hace mucho tiempo la sociedad panameña no tiene paz; el terror y la angustia, se han apoderado de los panameños, porque la droga, el crimen, el secuestro y las violaciones están presentes y decididas a hacer daño a la vida y bienes de los asociados. La Policía Nacional parece impotente para cortar este grave mal y es necesario que la comunidad nacional se organice para colaborar con esta institución.
Vecinos Vigilantes resulta de gran importancia para las barriadas de la capital y del interior de la república, porque hay la oportunidad de fortalecer los principios de ayuda mutua, de solidaridad y de amor al prójimo. Contribuye asimismo a que las familias se relacionen y se conozcan mejor e identificados con los mismos propósitos fortalezcan los lazos de amistad y comprensión y los deseos de ayudar a sus semejantes en sus dificultades. Es una tarea con la cual todos debemos participar y de esa manera, contribuir al saneamiento moral de la comunidad nacional. He perdido la cuenta de las veces que hemos escrito sobre este mal social que vive el país.
Los medios de comunicación, sobre todo algunas televisoras le dedican demasiado tiempo a estos hechos y con ello mantienen un estado de pánico en una sociedad que lo que necesita es más programas educativos y de sana recreación.
Hasta el momento es muy poco lo que se ha logrado en esta lucha contra la violencia. Estamos seguros que el movimiento Vecinos Vigilantes, obtendrá éxitos, porque se trata de un cambio de actitud en donde las familias de todas las barriadas del país, llegarán a comprender que el problema es de todos, que sólo la unidad hace la fuerza, alentados por los buenos propósitos de defender la vida y sus propiedades de las garras de una violencia anta la cual debemos ser solidarios frente el peligro que nos acecha.