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"Secuestro express"


Para quienes fomentan la condescendencia y blandenguería contra el crimen, tenemos con la aparición del llamado "secuestro express" una nueva muestra de a dónde conduce esa política legal, judicial y carcelaria. Hasta hace poco, esa era una modalidad delictiva ajena a nuestro medio.
Una pareja de delincuentes armados aborda a una desprevenida víctima a la salida del estacionamiento de un centro comercial y la obliga a abordar otro o su propio vehículo. Acto seguido, la obliga a vaciar sus tarjetas de cargo, al cabo de lo cual la libera en algún lugar apartado. En otros países, como Venezuela, se presentan numerosas variantes en este tipo de delito que nuestra ley tipifica como secuestro.
En el curso de un mes se ha reportado más de una decena de casos en la ciudad capital. Y las autoridades han tenido éxito en capturar al menos una banda dedicada a esa fechoría. Pero, si no se pone en ejecución adecuados operativos policiales y de investigación, esta peligrosa práctica podría extenderse, por lo que la misma debe erradicarse con mano dura, como a un cáncer, justo ahora que recién se inicia. Si la dejamos tomar cuerpo, hacerlo será imposible.
Las cámaras de los establecimientos comerciales se han convertido, por el momento, en la principal aliada de las autoridades, aunque hay que darles fuerza de prueba legal.
Además, es una realidad que la Policía acusa aún muchas deficiencias, sobre todo en materia de inteligencia, comunicaciones e informática. Siendo así, es conveniente endurecer las penas en ese tipo de delito y ofrecer recompensas, al mismo tiempo que generalizar la instalación de cámaras de vídeo en sitios de riesgo combinado con el establecimiento de un sistema de coordinación con los servicios de seguridad privada.
Al mismo tiempo, la ciudadanía debe ser instruida y sumada a la lucha. Cada persona debe convertirse en un vigilante y delator de cuanta irregularidad advierta mientras transita por las calles, aceras, comercios y lugares públicos, con números de teléfono de respuesta rápida en la memoria. Hay que hacer de cada taxi, bus y carro particular un patrulla. Los delincuentes tienen que saber que su enemigo somos todos.
Tenemos a nuestro favor una ciudad pequeña, de tránsito lento, donde si la Policía hace bien su trabajo, nada se mueve y nadie respira sin que ella lo sepa.

101 años de Panamá América

 
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